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EJEMPLO DE FORTALEZA

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Unos lentes para que su vista no se deteriore y un cuento de Disney para conocer las aventuras de sus personajes es lo que a Karla Quintero de 16 años de edad, quien al estar aprendiendo a leer y escribir en el Instituto de Alfabetización y Educación Básica para Adultos (INAEBA), le gustaría de regalo para esta Navidad.

Carente de la atención de sus padres, ha encontrado respaldo en una mujer que la cuida desinteresadamente, pero aun así los recursos son escasos. Sus estudios y sus tareas, así como su trabajo se ven comprometidos de manera recurrente porque recibe quimioterapias a raíz de un embarazo molar que, entre otras cosas puede generar un tipo de cáncer.

“Trato de seguir estudiando, pero sí se me dificulta un poco en cuestión de que voy al hospital y de que necesito trabajar”, comparte Karla, quien además es empleada de mostrador en un local de productos de limpieza en la ciudad de León.

Regularmente su horario laboral es por las mañanas, y eso le permite acudir a su quimioterapia de cada 15 días, o bien, para sacar citas para los estudios de laboratorio que le solicitan realizarse. Además de, aunque sea tarde, tomar sus sesiones de estudio en INAEBA.

“Voy mejor ya, estoy leyendo más rápido, sí hay algunas palabras que se me dificultan y la maestra, pues sí me explica. Ya sé escribir más, nomás que sí tengo faltas de ortografía y por eso ahorita me ha puesto a escribir la maestra, me dicta y yo escribo, y también me puso a leer, eso me ayuda para saber cómo se escribe (cada palabra)”.

A la pregunta de si ya ha escrito alguna carta, sonríe y dice: “no, puros mensajes por el celular”. Y comparte que el primero que envió fue para una persona muy importante en su vida, “fue a mi hermana, como no está aquí (en León), le envié un mensaje (para informarle) de que ya estaba estudiando. Ella me marcó y me dijo que estaba muy bien, que le echara ganas, que siguiera estudiando, que no me echara para atrás y que sirve de mucho la escuela”.

Además de la comunicación escrita que ya logra tener, el estar aprendiendo a leer y a escribir en INAEBA, le ha servido para ubicarse en dónde está cuando tiene que salir a la calle, incluso, para cuando va al hospital, para saber por dónde tiene que entrar y guiarse dentro de él.

Si bien para ella es muy importante el apoyo de algunas personas, incluida su asesora educativa de INAEBA, quien la anima a no dejar de estudiar y a echarle ganas, lo que verdaderamente la motiva a aprender es poder enseñar a su hermano menor, Christian, un chico de 13 años que, como ella, nunca ha ido a una escuela regular.

“Yo más que nada por mi hermano, porque pues así le puedo enseñar yo y puedo ayudarlo… él vive en otra colonia y cuando viene aquí platicamos y le enseño un poco”.

Cuando concluya su proceso de alfabetización, desea continuar con la primaria, la secundaria, la preparatoria y luego poder llegar a ser abogada o administradora de empresas.

Pero por lo pronto, para esta Navidad, sus lentes, su libro de cuentos y la posible visita de su hermana, serían su mejor regalo.

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