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Educación ciudadana

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En esta época pre electoral en la que se nos “satura” de información sobre los perfiles y las propuestas de los candidatos a ocupar diversos puestos de representación popular, cabe hacer varios cuestionamientos, y no únicamente a los que pretenden postularse a los cargos públicos, sino también a los ciudadanos que de una u otra forma, integramos esta república democrática. ¿Realmente nos interesa el futuro de nuestro país? ¿Qué tanto nos involucramos? ¿Iremos a votar y habremos realizado previamente un ejercicio consciente para plasmar nuestra elección en la boleta? No vale hacer críticas y señalar con un dedo acusador qué hacen mal nuestros gobernantes o representantes si nosotros tampoco participamos.

Es claro que la educación no sólo la brindan las escuelas,  la educación, incluida la cívica, la obtendremos del ejemplo que veamos en casa. Si pertenecemos a un hogar en el que la opinión sobre los políticos y los “asuntos de gobierno” es nula, nuestro comportamiento será influenciado, inevitablemente, por tal modelo. Claro, habrá sus excepciones y encontraremos individuos que tengan un deseo de involucrarse, de saber, de informarse y participar en las elecciones, independientemente de su formación cívica.

Es claro que la mayoría de los ciudadanos estamos decepcionados de nuestros gobernantes, que la confianza que hemos depositado en nuestros representantes ha sido traicionada porque simplemente no nos han cumplido. Nuestros gobernantes han demostrado ser incompetentes, corruptos y mentirosos. Sin embargo, no es dable tampoco que por nuestra parte nos conduzcamos de la misma forma si lo que pretendemos es cambiar nuestro futuro. No podemos pretender tener mejores gobernantes si no renovamos nuestra credencial de elector, si nos da lo mismo votar o si nos negamos a participar como representantes de casilla.

El presupuesto que se proporciona al INE, que dicho sea de paso, proviene del erario público, no es sólo para organizar las elecciones, sino también para realizar estudios e investigaciones, promover el voto y formar mejores ciudadanos. Ciudadanos más informados, más participativos y más conscientes de su futuro. Recientemente, se han traído a colación a los llamados “millennials”, los nacidos en los últimos años del siglo XXI, ya sea preparatorianos o trabajadores jóvenes que votarán por primera vez en estas elecciones.  Influenciados por las nuevas tecnologías, los teléfonos móviles y las redes sociales, se considera que su sufragio será determinante en estas elecciones 2018.

 Sin embargo, por su actitud apática, desafiante e indiferente, pueden resultar un blanco no muy fácil de atinar. Mientras que hay grupos de electores a los que será más difícil de convencer, se dice por ejemplo, que AMLO tendrá casi asegurado el voto de los electores mayores, quienes sí acuden a las urnas y quienes esperan obtener algún beneficio directo de tal candidato. Sea como sea, lo importante será demostrar un comportamiento ciudadano, si no digno de admirar, sí consecuente y congruente. El hecho de acudir o no a las urnas, hasta en determinados horarios, dirá mucho de nosotros.

¿Qué ejemplo queremos dar a nuestros hijos? Inclusive para los más pequeños, se instalan casillas para recabar su opinión sobre temas importantes para la niñez. Procuremos pues, aportar nuestro pequeño grano de arena. Si queremos democracia, tenemos que demostrar también por nuestra parte, una actitud que tienda a la misma.

marcialca@yahoo.com

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