Padres de familia pasaron la noche en el punto de vacunación de Plaza Venecia para alcanzar la respectiva dosis para sus hijos. Muchos de ellos llegaron desde la noche del viernes, valiéndose de un banquito, un sleeping bag y una cobija, pero, sobre todo, de su deseo e ímpetu de que sus pequeños fueran vacunados.

Plaza Venecia fue uno de los puntos de vacunación con más afluencia. Alrededor de las 7:00 de la mañana, la fila ya daba la vuelta desde el acceso al centro comercial, abarcando todo el estacionamiento. A las 11:00 de la mañana se extendió hasta los alrededores de Centro Max. Por lo general, eran padres y madres los que llevaban a sus pequeños, esperando su respectiva inoculación. Se podía contemplar de todo: desde niños que lloraban y no querían recibir el tan temido ‘piquete’, hasta quienes lo esperaban con valentía e ímpetu. Era uno de tantos días de vacunación.

La primera persona que llegó a Plaza Venecia y que estuvo esperando desde la noche del viernes es Lupita Rodríguez, madre de familia, quien señaló:
“Vengo de la colonia San Bernardo. Pasé la noche aquí con mis tres hijos. Pasé la noche acompañada de mi esposo para que los vacunen y por fin voy a irme a mi casa. Espero la vacunación ahora sí”.

Papás y mamás, con sus niños tomados de la mano, aguardaban pacientemente mientras los trabajadores del sector salud se encargaban de registrarlos y mantener el orden. Mientras la fila se hacía más larga, el sol salía y la actividad sabatina en León comenzaba a tomar forma.

Desde Valle Delta, estuvo el caso de Juana N., quien esperó desde las 3:00 de la madrugada junto con sus tres hijos, quienes abrigados y con cubrebocas permanecieron a la expectativa de la llegada de las vacunas.

Fernando García, de 10 años, fue uno de los muchos niños que aguardaron. Según su testimonio, vacunarse es para él una forma de mantener la memoria de su abuelita, quien falleció a los 68 años debido al coronavirus, en mayo del 2020.

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