Un sector ciudadano cuestiona los resultados de la ciclovía que opera en el carril emergente del Bulevar Adolfo López Mateos.
En redes sociales, se exige un estudio de impacto ambiental que determine si es o no viable este proyecto de movilidad.
Desde la percepción de las voces detractoras, la ciclovía genera contaminación ambiental debido al «cuello de botella» en el tránsito vehicular cotidiano, principalmente en horas «pico».
Hasta ahora, no hay ninguna medición al respecto y por ende surgen dudas entre automovilistas que suponen que al tránsito vehicular a «vuelta de rueda» genera polución por gases tóxicos.
Tampoco hay estadística oficial sobre la cantidad de usuarios al manubrio en proporción al número de conductores al volante.
Recién, la subsecretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda de la SEDATU, Carina Arvizu Machado, avaló el proyecto y dijo que la implementación de la ciclovía emergente no es una ocurrencia, se trata de un movimiento global para atender las crisis sanitaria, ambiental y económica.
La presidencia municipal informó que el programa piloto del BALM se extenderá hasta el mes de diciembre y anunció que otros bulevares también abrirán un carril emergente.
