
El piloto de Haas buscaba marcar su vuelta rápida cuando perdió el control de su auto, que se dirigió a una alta velocidad al muro, y terminó destrozado.
Una vez levantado por la grúa, una nueva parte del coche se desprendió.
Pese a que la incertidumbre duró unos minutos, finalmente el equipo informó que el hijo de la leyenda Michael Schumacher estaba consciente, fuera del auto y a punto de hablar con el cuerpo médico del evento.
La bandera roja llegó cuando restaban cinco minutos de la sesión, que era liderada por Charles Leclerc.