La situación de los ambulantes en la Zona Piel divide opiniones. Por un lado, los comerciantes establecidos están de acuerdo con los operativos de fiscalización para evitar la exhibición de mercancías. Por otro lado, los ambulantes temen perder su único sustento.
Alfredo Reséndiz, presidente de la Asociación de Comerciantes y Ambulantes semifjios de la Zona Piel desde hace 23 años, señala que hay un reglamento que tanto locatarios como ambulantes deben de respetar.
“Que los locatarios se concreten a cumplir con el reglamento. Fiscalización es un órgano que vigila que los establecimientos cumplan con el reglamento. Mercados no está interviniendo con los locatarios, eso que quede bien claro, y que los ambulantes cumplan con el reglamento, y que éste se cumpla tal como está”.
TIENEN RAZÓN
“Las autoridades tienen la culpa porque no habían ejecutado anteriormente. Los locatarios tienen razón, pues se ven agredidos por fiscalización y piden que sancionen a los ambulantes, pero… ¿Con base en qué los van a sancionar? ¡El ambulante tiene todo el derecho de trabajar, como todos! Si es la clase más desprotegida, no es justo que se les quite el derecho al trabajo”.
Aclaró que, si se infringe la ley evidentemente debe haber sanciones respectivas, pero en caso de que eso no suceda, no hay motivo ni justificación.
CONTRAPUNTO
Salvador Galván Torres es un hombre de la tercera edad. Tiene 82 años y está consciente que a su edad es difícil conseguir trabajo. “Incluso, hace 40 años era difícil conseguir trabajo. Ahora, a mi edad, sólo me queda este trabajo para tener que llevar algo a la familia”.
La opinión de Salvador es simple: “Aquí uno saca aunque sea un poquito, ganas de acuerdo cuánto vendas. A veces no vendes ni un solo par. Cada día es más difícil para todos. Hay veces incluso que vengo a trabajar a pie porque no me alcanza para el camión, que está muy caro”.
Salvador considera que si las autoridades acomodaran a los ambulantes en un trabajo, no habría problema, pero el problema es que no ha habido respuesta al respecto. “Los jóvenes pueden trabajar, pero los que tenemos edad avanzada, lo que no tenemos es esperanza”.



