Aunque la oscuridad no fue total, sí el entusiasmo de la gente de León al disfrutar del eclipse acontecido en lunes 21 de agosto. Uno de los lugares donde hubo mayor concentración fue el Centro de Ciencias Explora, donde se contemplaba una afluencia de 200 personas, pero hubo poco más de 800.
Desde las 11:30 de la mañana la gente comenzó a formarse frente a las puertas de Parque Explora. El público era de lo más variopinto: niños que no asistieron su primer día de clases, adolescentes que salían de sus preparatorias, familias enteras y señoras vestidas de blanco que meditaban mientras la gente no dejaba de tomar fotografías con filtro, algunas con resultados infructuosos.
A las 12:30 se abrieron las puertas. Las personas entraron una tras otra, desde señoras con sillas de ruedas hasta madres con carriolas. Entre tanto, las redes sociales no paraban de realizar memes, y hashtags y hasta subir artículos con temas tan variados como los eclipses en las diferentes mitologías, el peligro de quedarse ciego al verlo directamente o las declaraciones de la NASA al respecto.
Además, el centro de ciencias leonés contó con el apoyo de la Universidad Autónoma de Nuevo León y el Comité de la Noche de Estrellas.

Explora, por cierto, transmitía en vivo, en su vestíbulo las imágenes de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio. No faltaba quienes se quedaban viendo la pantalla, pero la mayoría optó por salir al parque a mirar con los pocos filtros que tenían a la mano.
Los divulgadores de Explora aclaraban sobre los mitos respecto a los eclipses: en ningún momento era necesario poner pasadores en la ropa de las señoras embarazadas, decían, al momento que facilitaban los filtros.
DE LA RADIO A FACEBOOK
Entre los 800 visitantes, destacaron los señores Ángel Mares y Eduardo Santoyo, de 79 a 77 años respectivamente. Con orgullo narraron que les ha tocado ver más de un eclipse: en radio, televisión, en vivo… y ahora gracias a las redes sociales.
Mientras la gente tomaba fotografías, el personal del centro de ciencias ofrecía talleres. Gente como Gabriel Valdés, de 54 años, recordaron el eclipse en 1991, quizá el más llamativo en México durante los últimos años: la total oscuridad, cómo los gallos cantaron durante el fenómeno y cómo, de nuevo, el día volvió a la normalidad.
Poco a poco, conforme daban las 2:30, la gente se fue retirando de Explora, a continuar con sus actividades de la semana.
De acuerdo con la mitología nórdica, cuando sucedía un eclipse se debía a que un lobo gigante deboraba el sol. Aunque su festín no fue completo en el bajío, su mordida hizo pasar un buen rato a leoneses y guanajuatenses.