Una verdad sorprendente: ¿Sabían ustedes con quiénes pasamos la mayor parte de nuestra existencia? No son, desgraciadamente nuestros padres, nuestros hijos se salen del nido familiar y los cónyuges sólo son de tiempo parcial (ya que tenemos un buen trecho vivos antes de formar parejas, aunque estas relaciones sean duraderas). ¡La respuesta es, para bien o para mal, con nuestros hermanos y hermanas!
En la revista the Atlantic hay un artículo que relata la influencia decisiva que tienen los parientes más cercanos en nuestras vidas, trabajo, relaciones familiares e incluso en nuestra salud y longevidad. En familias numerosas, que van en declive por la modernidad, nosotros convivimos desde bebes hasta edad adulta con estos seres de nuestra misma sangre. Jugamos, dormimos en las mismas habitaciones, vamos a escuelas y, con cierta frecuencia, nos casamos con amigos(as) o parientes de éstos ya que los frecuentamos. Todavía en México hay cercanía geográfica y la presencia mutua de ellos (ellas) en nuestras casas es bienvenida (o tolerada)
Este fenómeno no es ni mucho menos algo terso y sencillo a través de los diferentes ciclos de vida de cada hermano. Planes y objetivos divergentes, cambios ideológicos o de creencias aspectos económicos y educativos o herencias influyen poderosamente en la relación entre hermanos. La formación de familias con nuestros cónyuges implica una variedad de ajustes de la pareja, en primer lugar y, posteriormente en las relaciones con los parientes políticos de ambos lados. No hay espacio en este (o en muchos artículos) para empezar a evaluar el efecto de estos contactos entre familias de hermanos.
En el ámbito de la empresa familiar llevo más de veinte años con asesorías, seminarios y libros dedicados a negocios entre hermanos, tíos, primos etc. Estos ya representan la mayoría de mis asesorías. La evolución de la empresa patriarcal a la profesional casi siempre implica una mayor complejidad, poner de acuerdo a distintas ramas de hermanos-socios y dictar reglas cada vez más claras y de largo alcance. Hay demasiadas variables tanto internas como del entorno que inciden en el sistema familia, empresa y patrimonio lo que hace peligrar su estabilidad.
Otro asunto interesante del artículo es que, sin contar con factores genéticos, si por ejemplo un hermano fallece de un ataque cardiaco, este suceso agudiza el stress en sus hermanos que puede desencadenar en ellos un infarto (en un estudio de Suecia). Desgraciadamente, la influencia en la infancia de un hermano(a) agresivo o que hace bullying deja un mal recuerdo y una conducta destructiva en las victimas cuando estas crecen. Afortunadamente tengo muchos ejemplos personales y como asesor de hermanos- socios que se quieren, apoyan mutuamente e incluso forman familias unidas que conviven por décadas. No es fácil lograr ese balance pero es esencial. En las empresas entre hermanos, el cariño y comunicación efectivas, pueden hacer junto con reglas y estructuras flexibles, que estas sobrevivan con armonía. Nosotros no escogemos a nuestros hermanos, así que hay que lograr tener relaciones adecuadas con ellos.
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