
Es importante recordar que el 19 de mayo del año en curso, este medio publicó información sobre el deplorable estado en que los vándalos habían dejado la institución educativa: “Para empezar, la malla ciclónica está rota, y cualquiera puede acceder al lugar sin ningún problema. Posteriormente, faltan las rejillas, las coladeras, y los barrotes de las ventanas están semiabiertos. Desde que empezó la pandemia, y las autoridades de salud exigieron el cese de actividades esenciales, muchas de las escuelas perdieron no solo a sus alumnos, sino la seguridad. Los robos y el vandalismo se volvieron una moneda de cambio habitual en muchas escuelas.”