La mañana del 25 de diciembre amaneció León con las calles solitarias. Desde las 7:00 de la mañana, y durante buena parte de la mañana, pocos vehículos transitaron por el bulevar López Mateos, y zonas como la Miguel Alemán y la Zona Piel carecieron de la habitual afluencia.
Trabajadores como guardias de seguridad, vigilantes, empleados municipales del servicio de aseo público, gente que labora en tiendas de conveniencia o comerciantes independientes, taquilleras del Sistema Integrado de Transporte, vendedores de birria o tacos u otros trabajadores semejantes fueron de los pocos que reanudaron sus actividades como cualquier otro día. Entretanto, miles de guanajuatenses se levantaron tarde después de la copiosa cena navideña.
Sin embargo, no todo fue la alegría navideña. La calidad del aire empezó siendo ‘regular’ para posteriormente convertirse en ‘mala’. En puntos de la ciudad, como Cerro Gordo o Las Joyas, se pudo ver con toda claridad la capa de contaminación sobre la urbe, cubriendo incluso, algunos de los más altos edificios de la ciudad.
Ahora, la gente de León retomará sus actividades cotidianas, hasta la cercanía del Año Nuevo.
