
Los más perjudicados, y quienes más se quejan, son los vendedores y dueños de stands, quienes apuntan que las ventas han sido muy malas y que ni de lejos se aproximan a las de enero. Otro problema han sido las lluvias, que no han hecho sino alejar a la gente.
Entre los más perjudicados, destacan los vendedores de pan de feria, afuera de las instalaciones del lugar. Muchos de ellos tienen años asistiendo, y este verano las visitas no han sido las esperadas… y mucho menos, las ventas.
Los llamados “gritones”, que son toda una tradición en el evento, tampoco están muy alegres ni entusiastas. Así lo ha reportado este diario desde la semana pasada. Hay, por otro lado, vendedoras optimistas como Lourdes Ferreira, del famoso pan de soya “Lulú”, quien agradece tener trabajo y ventas en plena pandemia mundial.
En cuanto a los visitantes, pese a que el Patronato de la Feria ha ofrecido la entrada gratis, las quejas de la gente continúan, pues a partir de la gratuidad se cobra el acceso a los baños a un precio de cinco pesos. Como es de esperarse, una de las quejas principales en redes sociales es que el evento se lleva a cabo en plena pandemia, cuando no deberían haber eventos, pese a que el patronato ha enfatizado en el hecho de que se han tomado todas las medidas de seguridad necesarias.
De momento, la Feria de Verano, que ha divido opiniones de la ciudadanía, continúa en pie con todas sus atracciones, enfrentando el coronavirus y el cielo lluvioso.