
No se trató de un evento realizado a escondidas. La parte humana en cuestión no se encontró en algún terreno baldío, en un riachuelo seco o en una casa abandonada, sino todo lo opuesto: el acto criminal se realizó a la vista de todo mundo, en presencia de transeúntes y niños, justo en el cruce de la calle Malinche y Esperanza Iris, a unos pasos del templo de la colonia.
“Aquí tenemos miedo por los niños. ¿Qué clase de mundo les estamos dejando? ¿Qué seguridad es la que les prometemos como padres de familia?”
Las palabras anteriores fueron expresadas por Juanita Esmeralda N., madre de familia de 34 años que tiene dos hijos de 4 y 6 años respectivamente. Los pequeños salen a jugar en los alrededores de la colonia, y los hechos sangrientos se han convertido en un tema de conversación.
En el cruce donde ocurrieron los hechos hay una tienda de abarrotes y puestos ambulantes durante el día. Al momento que los hombres a bordo del vehículo dejaron la cabeza, eran las 8:00 de la noche.
Por su parte, Adriana Gómez, también ama de casa y madre de familia, no pudo sino sentirse preocupada por lo ocurrido: “aquí en Los Olivos somos familias y gente trabajadora. Es de dar vergüenza y miedo que los delincuentes vengan a tirar cadáveres. Eso es todo lo que podemos pensar, en nuestras familias y nuestros niños”.