El Huracán John en el Pacífico y Helen en el Atlántico, son los últimos desastres naturales que han demostrado su fuerza y su poder de devastación. Podemos decir que el Estado de Guerrero es el más afectado, sin olvidar al Estado de Oaxaca y parte de Chiapas y en el Golfo de México Quintana Roo, Campeche, Yucatán, Tabasco y Veracruz.
Recordaremos que hace 11 meses el Huracán Otis devastó terriblemente al puerto de Acapulco. En aquel entonces los vientos huracanados hicieron daño a la zona hotelera que tiene construcciones principalmente con hoteles de torres de numerosos pisos y que están situados a lo largo de la Costera Miguel Alemán.
Por supuesto que el resto de la ciudad de Acapulco sufrió daños terribles y cuando ya empezaba a recuperarse, viene otro golpe terrible con la presencia del Huracán John y volvemos a partir de lo ya construido tanto en Acapulco, como en la costa chica y costa grande hay un desastre terrible.
Parece ser que los meses de octubre es que pasan estas situaciones graves en Acapulco.
Recuerdo que personalmente asistí, a requerimiento de la Comisión Nacional del Agua, para atender un problema de bombeo en Acapulco originado por el Huracán Paulina en 1995. En aquel entonces el Río Papagayo se desbordó e inundó a un cárcamo de rebombeo situado en la ribera del río y que con equipos de bombeo enviaba cerca de 2 m3 por segundo a un gran tanque denominado Las Cruces, de enorme capacidad y de ahí se rebombeaba para suministrar el agua potable a la población y principalmente a los hoteles de lujo que estaban en aquel entonces en la costa.
En aquel entonces la CNA como he dicho, requirió mis servicios y el Director que se hizo responsable de este evento fue el Ing. Prospero Ortega, que en ese momento era Director General De Construcción Adscrito a la Comisión Nacional del Agua, que dirigía el Ing. Guerrero Villalobos y claro que estaba en muy buenas manos, pues el Ing. Ortega fue Director General de Construcción de varias hidroeléctricas especialmente una de las más grandes en México, la de Chicoasén en Chiapas, Construida sobre el Río Grijalba. Dedicaré un artículo a describir la magnitud de la obra, pero solamente recalco la capacidad en materia hidráulica del Ing. Ortega. Pues bien, nos dimos a la tarea de revisar los sistemas de agua potable en Acapulco y encontramos que eran demasiado defectuosos.
Las fugas de agua potable que conducían eran demasiadas y la distribución no era la adecuada, el Tanque de Las Cruces también tenía muchas pérdidas por fugas, porque volvemos a insistir en lo que ya he dicho muchas ocasiones, durante muchos sexenios se han construido grandes obras hidráulicas en el país, se les entregan para su conservación y mantenimiento a los estados o se quedan directamente a cargo de la Federación, pero en ninguno de los casos se les da mantenimiento adecuado y cuando vienen estas tragedias resultan inoperantes los sistemas.
Por eso, adecuadamente la actual Presidenta Claudia Sheinbaum ordenó que inmediatamente se restableciera el suministro de agua potable, no solamente en Acapulco, sino en todas las zonas siniestradas y creo que es la medida más adecuada porque hay en Acapulco casi 50 colonias inundadas y también ha habido deslizamientos de tierra y rocas que han destruido casas que estaba en zonas que no debían haberse construido y eso se debe a la corrupción para otorgar permisos de construcción. Por último, permanece el problema de la basura y el drenaje, que desgraciadamente es enorme, porque la ciudad de Acapulco ha crecido muchísimo y las descargas de aguas negras y el sistema de recolección de basura están totalmente superados.
Si sumamos todos estos problemas heredados de administraciones pasadas, podemos afirmar que Acapulco está en terapia intensiva y requiere una cantidad importantísima de ayuda de parte del gobierno Federal y Estatal, pero también hagamos la conciencia de que toda la población de la República Mexicana debemos de participar para salvar a Acapulco, a Guerrero y zonas devastadas, pues hay que recordar que en mundo cuando se habla de México como país, desde hace muchísimos años se pone como puerto de gran turismo a Acapulco, pues tiene muchas playas que son de las más hermosas del mundo, ciertamente algunas contaminadas, pero la mayor parte hacen las delicias, sobre todo de los capitalinos y del Estado de México, que es su lugar de descanso y recreo en épocas vacacionales y también de una gran parte de turismo internacional.
La próxima semana seguiremos hablando de las zonas afectadas, principalmente en Acapulco.
Hago la petición formal de que todo mundo debemos estar unidos con la Presidenta de la Republica, gobierno del estado y municipios para salvar Acapulco, Guerrero, Oaxaca y muchos estados de la República que han sido víctimas de los desastres naturales.
Urge que todos quitemos nuestro egoísmo y salvemos a las zonas devastadas de nuestro país, seamos generosos, hoy por ellos, quizá mañana por nosotros.
