lunes, agosto 31, 2026
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Derrochan talento; les aplauden de pie

Con gran maestría y con localidades agotadas, el excelente elenco de la puesta en escena “¿Quién teme a Virginia Woolf?” celebró el Día Mundial del Teatro, la obra fue interpretada el miércoles por la noche en el Teatro Estudio del  Teatro del Bicentenario Roberto Plasencia Saldaña.

Como parte de la Segunda Jornada Cultural Roberto Plasencia Saldaña, la compañía de Teatro El Milagro, presentó “¿Quién teme a Virginia Woolf?” de Edward Albee, traducida por Víctor Weinstock. El elenco estuvo conformado por Laura Almela, Ana Clara Castañón, Pedro de Tavira Egurrola y Daniel Jiménez Cacho.

Los personajes, Martha (Laura Almela) y George (Daniel Jiménez Cacho) aparecieron en el escenario para comenzar con un dialogo que desde un inicio mostró a una pareja atípica, con una forma de conversar algo peculiar en la que los insultos, cariños, reproches, y demás, llevaron al espectador a entender que detrás de todo eso, existía una historia por descubrir.

Martha, una mujer madura y extrovertida anuncia a su marido que esa noche tendrán visitas, una pareja de jóvenes, Nick (Pedro de Tavira Egurrola), quien dará clases en la universidad de la que el padre de la primera es rector, lo acompaña su esposa Honey (Ana Clara Castañón) una joven con actitud alegre, entrada en ambiente por los tragos que en la otra fiesta ya habían bebido.

Por supuesto, la actuación de Daniel Jiménez Cacho fue muy buena, el actor transmitió a la perfección las cualidades de un hombre un tanto frustrado, un estratega nato y con una soledad latente que apacigua con Martha. Por otro lado, la actriz Laura Almela, en papel de Martha, dejó esa sensación de necesitar atención e insatisfacción en ciertos aspectos de su vida.

Hubo momentos clave en la obra que despertaron un ambiente tenso, sobre todo en los que la violencia se hacía presente, esa capacidad de transmitir un profundo enojo, tristeza, odio, necesidad de venganza, e incluso amor enfermizo.

La historia, que en su desarrollo incluye peleas, juegos, secretos, deseo, necesidad de poder, culminar con la revelación de la verdad respecto al supuesto hijo de Martha y George, de quien aparece en la plática, pero nunca se deja ver.

Por supuesto, al término de la obra, después de poco más de tres horas, cuando los anfitriones se encuentran en la bruma de la soledad y las luces de nuevo se perdieron, el público agradeció de pie y con su fuerte aplauso, por un momento Jiménez Cacho pidió silenció para leer un texto a propósito del Día Internacional del Teatro, así quedó finiquitada una gran noche de buen teatro, cortesía de la Compañía El Milagro.

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