Estados Unidos de Norteamérica, por formación desde hace cientos de años fue compuesto por inmigrantes predominantemente europeos, y de hecho es un pueblo constituido por muchos pueblos y raíces, y fue conquistado por los ingleses. Los que actualmente se dicen “americanos” no es más que una mezcla sucesoria de lo mismo e indudablemente que han logrado constituir una identidad a base de una mezcla heterogénea, pero ha funcionado como un sistema imperialista que ha sido posible para constituir un país del primer mundo y posiblemente el país más rico, con una fuerza política muy alta y también un poderío militar muy grande.
Este país ahora dado el nivel de vida, sus atractivos turísticos, oportunidades de trabajo y desarrollo integral está situado justamente en América del Norte y hace frontera en el Sur con la República Mexicana, nosotros como mexicanos nos sentimos orgullosos de serlo y la forma de comportarse de nuestro pueblo, de una manera más cálida, nos hace arraigarnos a nuestro país; pero hay un sector muy grande al que nuestro país no les ha podido dar una oportunidad de trabajo bien remunerado como el que se logra en los Estados Unidos; los niveles de pobreza de nuestro país son todavía muy altos a pesar de los esfuerzos de los gobiernos anteriores y del actual que en 7 meses está desarrollando una política del cambio en muchos aspectos, algunos discutibles y otros que tienen las mejores intenciones, pero falta desarrollarlos y esto se logrará solamente si todo sale bien a través de más tiempo y el Presidente López Obrador ha dicho que no puede existir un gobierno rico y un país lleno de pobres y ha enfocado sus programas para aliviar está situación, pero a pesar de esto todavía existe el deseo de muchas personas de clases marginadas que intentan viajar a los Estados Unidos para conseguir un trabajo bien remunerado.
A este tipo de personas y familias se les ha dado en llamar inmigrantes y quiero recordar tiempos pasados en los que en los Estados Unidos se requería mano de obra mexicana y el gobierno de ese país invitaba a trabajadores mexicanos para desarrollar tareas, especialmente en la agricultura, la construcción y otros servicios. Esas personas que iban perfectamente bien legalizados a invitación supuestamente provisional, se les denominaba “braceros”, algunos regresaban con algunos dólares ahorrados y muchos más se quedaron y se fueron acumulando de una manera, digamos desordenada, una inmigración mayor cada año y podemos hablar de 30, 40 o más años.
El caso es que ahora la Unión Americana piensa que tiene más de 10 millones de mexicanos, aunque ciertamente no hay una estadística ni siquiera cercana y mucho menos real, pues muchos de nuestros compatriotas atravesaban la línea divisoria que separa Estados Unidos con México por medio del Río Bravo, que atraviesa gran parte de la frontera. Como muchos atravesaban nadando con pequeñas balsas, se les llamó “mojados”, y surgió una plaga que ha prevalecido a la fecha de los llamados “enganchadores” y que ayudan a cruzar el Río y algunos más los llevan por rutas más o menos seguras, para buscar allá el trabajo a ese tipo de personas que abusan de la necesidad de la angustia de sobrevivir y la ilusión de lograr una mejor vida se les ha denominado “polleros”.
Tampoco el Gobierno de México tiene una estadística de cuantos compatriotas tenemos en los Estados Unidos, ahora ya diseminados en todo el territorio, aunque hay lugares en donde hay grandes concentraciones como California, Texas, Nuevo México e Illinois donde hay grandes urbes como Los Ángeles, Houston, Dallas, San Antonio, Chicago, entre otras.
El gobierno de Estados Unidos, que en la actualidad se maneja como todo mundo sabemos, por un Presidente que ha sido desde que tomó posesión tan cambiante, tan ofensivo y se puede decir agresivo y hasta grosero, nos referimos a su Presidente Trump, que un día por la mañana, porque así se maneja él en redes sociales, habla sobre un tema y al medio día o en la tarde lo desmiente y a la semana siguiente cambia totalmente de opinión. Pero últimamente hemos sufrido una constante agresión de parte de este presidente y hace poco tiempo tuvimos que soportar la amenaza de imponer un arancel del 5% a todas las exportaciones mexicanas y quería hacerlo progresivo hasta el 25% si México no hacía un programa para detener la ola de inmigrantes que atravesaba nuestro país, principalmente de Centroamérica, donde todo mundo sabemos que las condiciones de pobreza e inseguridad son aún mayores que en nuestro país.
Como recordamos nosotros, el Presidente López Obrador tenía una idea de proteger a los inmigrantes que atravesaban México, ayudándoles e inclusive dándoles visas que él llamaba humanitarias, y ahora nos encontramos con que al ver una puerta abierta para viajar a través de México para llegar a los Estados Unidos, se han unido a estos cubanos, haitianos e incluso de lejanos países africanos; pero ahora ante la amenaza del presidente Trump, que dio 45 días para solucionar el problema de migración, se apresuró el Gobierno de México a reforzar el Instituto Nacional de Inmigración apoyados por elementos policiales y ahora también elementos de la Guardia Nacional, en un inicio con un número de 6,000, cosa inusitada, pues nunca había asignado tal cantidad de elementos policiacos para detener la oleada de inmigrantes y el termino es real, pues se llevan contabilizados cientos de miles que atraviesan el Rio Suchiate y otras vías para ingresar al territorio mexicano, pues de hecho no existe un control de fronteras real que impida el ingreso a nuestro territorio y en los puntos más frecuentes y más importantes se ha reforzado e inclusive se ha establecido un programa de repatriar a centroamericanos y cubanos principalmente.
Todos estos esfuerzos han sido insuficientes, pero a pesar de todo se ha logrado detener en forma importante el ingreso de estos inmigrantes deseosos de caminar por todo México hasta cruzar la frontera.
El Presidente Trump ha hecho comentarios de que le parece la política adecuada, ahora nos encontramos con un problema muy grave, si no ocurre algo milagroso, este domingo se inicia en toda la Unión Americana una redada de migrantes ilegales y las baterías van enfocadas principalmente a mexicanos y centroamericanos.
Como seres humanos nos duele que deporten a personas de otros países, pero a nosotros los que nos importa y nos impacta gravemente son nuestros mexicanos y los que tienen muchos años de vivir y trabajar en los Estados Unidos, pero tienen raíces mexicanas y familiares en México, para ellos es una crónica de una deportación anunciada, terrible y desastrosa, pero no les queda más remedio más que esconderse o bien buscar la ayuda consular y para esto el gobierno mexicano ha puesto a disposición en forma muy especial un gran cantidad de abogados que están dispuestos a ayudar y orientar a nuestros compatriotas, en todo el territorio de Estados Unidos hay 50 consulados y todos están prevenidos, según informaciones emitidas por ellos mismos para suavizar y defender está situación que se puede volver caótica; pero es un problema muy grave, que afecta a cientos de miles y quizá más familias mexicanas, que van a trastornar su vida que llevaban en los Estados Unidos.
Por falta de espacio no puedo más que enunciar que intentaré hacer un artículo a mitad de semana y otro el próximo domingo, esperando que se encuentren por la vía diplomática acuerdos que minimicen o acaben con esta decisión abrupta, injusta y represiva del Presidente Trump, no hay que olvidar que está en campaña electoral para reelegirse y piensa que esta brutal medida puede acarrearle más votos.



