Para las y los habitantes de San Juan de Abajo, el lugar donde viven sigue estando olvidado, requiriendo apoyo, atenciones y por supuesto, que las autoridades y la ciudadanía “los volteen a ver”, no solamente cuando ocurren hechos mediáticos que se viralizan.
Lo anterior, a raíz de una serie de desalojos que se llevaron a cabo en San Juan de Abajo tras una orden judicial. A transcurrido poco más de un mes, y el problema sigue en el aire.
Lo cierto es que, para los habitantes de dicha colonia, su vida transcurre en total incertidumbre, entre las calles sin asfaltar que en temporada de lluvia se convierten en lodazales, perros callejeros, montones de basura, delincuencia y falta de agua… por mencionar tan solo algunos conflictos.
Durante las últimas semanas, San Juan de Abajo estuvo en la opinión pública y el eje mediático, fue además tema de conversación de muchos políticos. Sin embargo, la gente que allí reside explica que solamente cuando ocurren casos “sonados” se acuerdan de la colonia. El resto del año, permanecen olvidados.
Eduardo Ruiz, de 53 años, es uno de los muchos vecinos, quien ha trabajado durante años como albañil. Vive en San Juan de Abajo desde 1989, y recuerda los tiempos pasados de la colonia con un aire casi rulfiano:
“A finales de los ochenta San Juan nomás era hasta la tortillería y las calles San Andrés y San Daniel, lo demás no existía. Todo era puro sembradío, tierra de cultivo. Luego aquí vienen los políticos, aquí ha venido Sheffield, Botello y otros que no me acuerdo. Todos prometen, dicen y dan, pero luego se olvidan de nosotros. Los problemas de seguridad, de falta de agua y de terrenos, los hemos tenido siempre”.
COMO PUEDEN…
Entre las muchas historias está la de Guadalupe Ruiz, cuya suegra fue una de las personas desalojadas. Actualmente tiene que trabajar, pues aunque no tenga casa, y deba quedarse con su nuera, tiene que ganar su salario.
“Ya va para un mes, y seguimos esperando respuesta. Muchas personas se quedaron con otros familiares, otras, de a tiro mejor se fueron. ¿Para qué seguir aquí?” cuestiona Guadalupe.
Otra de las almas de San Juan de Abajo es Jesús Serrano quien tiene más de 30 años y se dedica a la recolección de basura, popularmente conocida como ‘la pepena’. Mientras habla, hurga en las bolsas de basura que ha dejado la gente. Encuentra encendedores, gafas de sol, bolsos, y otros artículos, y poco a poco los coloca en la acera, formando una fila. Expresa:
“Los de San Juan de Abajo vivimos como podemos. Nos la vamos llevando. A veces no se acuerdan de nosotros, pero como sea salimos adelante al día a día”.
San Juan de Abajo está presente todos los días en León. Basta con pasar la vía del tren en el bulevar Timoteo Lozano. Aunque muchos se olviden después de los casos mediáticos, el lugar y su gente viven “el día a día”.
