Católicos que asisten a la parroquia del Niño Obrerito en León denuncian que, para la entrega de despensas a adultos mayores, se les pide a cambio barrer o limpiar el recinto.
Señalan que el padre del templo tiene conocimiento de esta situación y que no muestra vocación por orientar a la comunidad. Aseguran que son las personas con el título de sacristanes y monaguillas quienes, supuestamente, han realizado estas acciones.
Relatan que, además de comentarios inapropiados y ofensivos, han recibido faltas de respeto. En cuanto a la entrega de despensas, indican que estas personas humillan a los adultos mayores y los condicionan a barrer o limpiar el segundo sábado de cada mes para poder recibirlas.
Xóchitl Verónica Canchola Gutiérrez recuerda la vez que le preguntó al sacerdote sobre las despensas y este le contestó de muy mala manera.
«Cada vez va de mal en peor. Una vez se me ocurrió tocarle y decirle al padre, ‘oiga padre, ¿cuándo nos tocará? (la despensa)’, y el padre se molestó por eso», contó.
Alicia Rodríguez, una persona de la tercera edad, asistía por su despensa, pero al escuchar los comentarios de otros y por el trato recibido, prefirió alejarse de la parroquia. Cuenta:
«Nada más oigo los comentarios que las ponen a barrer y todo eso ahí. Y por lo mismo ya no fui. Dije, no, ¿para qué va a estar aguantando uno todas esas humillaciones?», explicó.
Recuerdan que anteriormente eran alrededor de 60 personas, la mayoría adultos mayores, quienes asistían por el apoyo y que, debido a esta situación, han preferido retirarse.
De acuerdo las religiosas, el problema tiene alrededor de dos años. Agregaron que las sacristanas y monaguillas son personas agresivas, por lo que hacen un llamado al arzobispo Jaime Calderón Calderón para que detenga las irregularidades.
«Es una persona demasiado déspota, demasiado humillante, al grado de que les dice a las personas que, para darles su despensa, las tiene que poner a limpiar el templo. Cuando son personas que ya no pueden caminar, hay personas que ya no ven, incluso andan en silla de ruedas. O sea, ¿en qué cabeza cabe que las personas van a ir a lavar el templo?», contó la persona que hizo la denuncia a esta redacción.
La sociedad preocupada entregó un escrito dirigido al señor arzobispo por las supuestas irregularidades que suceden en la parroquia del Niño Obrerito en León. Además, informaron que hace un año alguien ya había presentado una queja respecto al mismo tema.
Por el momento, esperan que los representantes de la Iglesia tomen cartas en el asunto, pues coinciden en que esos no son los valores que se inculcan en la religión.
Responde la Iglesia
Por su parte, el padre Marcos Cortés, vocero de la Arquidiócesis de León, aclaró que hace tres meses una persona que colaboraba con Cáritas Parroquial, además de entregar despensas, también se ofrecía a acompañar a quienes necesitaban apoyo para ir al médico o recibir algún tipo de atención. A cambio, pedía a los beneficiarios sin que fuera una condición que, si podían y deseaban, realizaran alguna labor sencilla en la parroquia, como ayudar en la limpieza del templo, con el fin de mantenerse activos físicamente y contribuir a la comunidad.
«Más bien la persona solamente buscaba apoyar a los adultos mayores en que también tuvieran algún movimiento y así también motivarlos, animarlos. El párroco pues también estaba entrado de la labor de esta persona que finalmente fue muy buena labor», dijo.
Aclaró que la entrega de despensas continúa realizándose sin ninguna condición. Estas provienen directamente de la parroquia, gracias a las aportaciones de los fieles durante el domingo de la caridad, así como al apoyo de empresas y familias que contribuyen para que no falte esta ayuda a los adultos mayores.
