Aunque la Feria de León 2018 muestra un lleno prácticamente total, hay gente de escasos recursos que tiene cerca de seis años sin poner un pie en las instalaciones. Algunas de ellas viven en la periferia de la ciudad, concretamente en los límites de Ibarrilla.
En lo más alto del cerro de Ibarrilla, a punto de llegar a un pozo de SAPAL e ingresar en la comunidad de La Mesa, vive la familia Escobedo, formada por María del Refugio Escobedo, María de la Luz Rico Escobedo, y la joven Paola Isela Anguiano. Además, residen con ellas dos niños de seis y siete años. En su hogar no tienen agua, y la luz de las calles, sin pavimentar, falla con frecuencia.
SIN ASISTIR
Algunos miembros de esa familia tienen, según cuentan, seis años sin ir a la Feria de León. Los únicos que sí asisten constantemente son los más pequeños, pues los llevan en la escuela. Aun así, su abuela de 84 años, de nombre María del Refugio Escobedo, y su madre María de la Luz, les dan aunque sea 30 pesos para gastar en las instalaciones, ya sea para comprarse un hotdog, unas papas o una gordita tarasca.
“Nos sale carísimo ir a la feria, y nos lleva mucho tiempo. Mínimo, perdemos más de 40 minutos. Hay que tomar un camión, luego la oruga y luego bajarnos en la feria. Eso nos toma muchísimo tiempo porque el servicio de autobuses siempre ha sido muy malo en León”.
Entre la entrada y la comida, además de uno que otro recuerdito, la familia hace gastos en la Feria de León que es difícil permitirse. “Hace años sí íbamos, pero cada vez es mucho más difícil. Así está la situación para todos”, dice la señora Escobedo, quien demuestra que para muchos leoneses, no siempre hay sonrisas.
