Ayer Sylvester Stallone conquistó al público del Festival de Cannes, incluso antes de empezar a hablar.
Según el actor, la clave de su éxito no es otra que su capacidad de resistencia. Y lo que vale para su propia vida sirve igual para definir cada uno de sus personajes. «Resistir pertenece a la naturaleza del hombre. Hemos visto desaparecer civilizaciones enteras y aquí seguimos. Es un hecho que como especie no nos dejamos derrotar fácilmente», comenta para después retomar el argumento desde otro punto de vista: «Además, el fracaso, al contrario que el éxito, hace más inteligente».
Uno en frente del otro, sus dos grandes personajes se contradicen con la misma fuerza que se confunden. «Rambo representa la parte oscura del ser humano. Rocky es justo lo contrario. Es una persona normal que alcanza a ser extraordinaria pese a que todo juega en su contra. Es el optimismo», dice y, a su manera, describe con pulcritud el secreto de su éxito. Nadie mejor que ellos acertaron a reflejar el sentido de la época que vino después de la gran ruptura de los 60 y los 70. «Por el tiempo que se estrenó ‘Rocky’ también lo hicieron ‘Taxi driver’, ‘Todos los hombres del presidente’ y ‘Network’. Está claro que mi película era la opuesta a todas ellas», comenta entre orgulloso y sólo lúcido.
En una clase magistral convenció a los pocos escépticos con buen humor y los secretos de una carrera cuyo primer éxito, “Rocky”, dice que “estaba condenado al fracaso”.
Syl dijo: “Tuve que aprender boxeo, todo el mundo en la película trabajó prácticamente gratis. Se rodó en 25 días, por menos de un millón de dólares. Giraba en torno a un hombre solitario al que una mujer le hace renacer. No estaba concebido para hacer dinero”.
De aquello han transcurrido ya 43 años
Sylvester llegó en pantalón de mezclilla, camiseta y camisa de cuadros abierta, para presentar el último filme de otra de las sagas que han marcado su trayectoria, “Rambo”, en cuya quinta entrega, “Rambo V: Last Blood”, participa la actriz española Paz Vega.
