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Dedica Arzobispo misa a la Virgen de la Luz

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El arzobispo de León, Jaime Calderón Calderón, encabezó este jueves una misa solemne en la Catedral Metropolitana para conmemorar el 294 aniversario de la llegada de la Sagrada Imagen de la Madre Santísima de la Luz a la ciudad.

Durante la celebración, llamó a los fieles a reconocer la presencia de Dios en la historia de León a través de la devoción mariana y recordó el legado espiritual que la imagen ha dejado a lo largo de casi tres siglos.

La eucaristía se celebró al mediodía al comenzar la ceremonia, el arzobispo destacó que el 2 de julio es una fecha entrañable para la Arquidiócesis de León, ya que tradicionalmente en esta fecha se realizaban ordenaciones sacerdotales, por lo que varios de los presbíteros presentes también celebraban su aniversario ministerial.

Antes de la homilía, Calderón Calderón pidió orar por el eterno descanso de monseñor Juan Frausto Pallares, obispo auxiliar emérito de la Arquidiócesis de León, quien falleció a los 85 años de edad.

«Creo que, en el fondo, siempre es una alegría. La tristeza de despedir a un hermano no puede ser mayor que la alegría de saber que es el gesto de nuestra mamá María de venir con uno de sus hijos privilegiados, que gastó su vida al servicio del Señor», expresó.

Durante su homilía, el arzobispo recordó que la imagen de la Virgen de la Luz llegó a León un 2 de julio de 1732, cuando la entonces Villa de León la recibió con profunda devoción.

«Nos acercamos ya al tercer centenario de este acontecimiento y la proximidad de esta fecha nos invita no sólo a recordar el pasado, sino a reconocer la acción de Dios en nuestra historia y a preguntarnos qué nos pide hoy el Señor a través de la presencia maternal de María entre nosotros», señaló.

Explicó que la historia de esta advocación mariana comenzó lejos de México, en Palermo, Sicilia, donde surgió la devoción promovida por los misioneros jesuitas. La imagen emprendió un largo recorrido hasta llegar a la región del Bajío, cuando León apenas iniciaba su desarrollo histórico.

El arzobispo recordó que, de acuerdo con la tradición, el destino de la imagen fue decidido mediante un sorteo realizado por los jesuitas, en el que el nombre de León apareció en repetidas ocasiones.

«La tradición transmitida por generaciones de leoneses cuenta que, al decidir el destino de la imagen, el nombre de León apareció repetidamente en un sorteo realizado por los jesuitas. La investigación histórica puede discutir entre los hechos documentados y las tradiciones piadosas, pero hay algo que nadie puede negar: la imagen llegó a León y León la acogió con una fe extraordinaria», compartió.

El verdadero significado explicó de este acontecimiento no radica únicamente en reconstruir los hechos históricos, sino en reconocer la huella espiritual que la Virgen ha dejado en la vida de la ciudad.

Desde su llegada, compartió la Madre Santísima de la Luz ha acompañado al pueblo leonés en momentos de prosperidad y también en las épocas más difíciles, siendo testigo de epidemias, sequías, conflictos armados, persecuciones religiosas y profundas transformaciones sociales y culturales.

Recordó que generaciones enteras han acudido a ella en busca de consuelo ante la muerte, fortaleza en el sufrimiento y esperanza en medio de la incertidumbre.

«La verdadera historia de la Madre Santísima de la Luz no está escrita solamente en los documentos conservados en los archivos; está escrita en la memoria creyente de un pueblo, en la oración de las familias, en la perseverancia de los sacerdotes, en las lágrimas de quienes encontraron consuelo junto a ella y en la gratitud de quienes experimentaron la cercanía misericordiosa de Dios».

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