El constante crecimiento de la cultura del vino en Guanajuato, así como el auge de sommeliers y viñedos, es excelente para la economía del Estado. Así lo señaló Pilar Meré, una de las más destacadas especialistas del campo.
Durante su visita a León para ofrecer una cata en el hotel Holiday Inn Suites, la destacada sommelier Pilar Meré habló sobre la importancia de la cultura del vino en el país, así como sus expectativas para que dicha industria crezca y mejore en Guanajuato.
Meré se dedica a la promoción y dufisión de la cultura gastronómica, y también es presidenta de la Asociación Mexicana de Someliers, que es la primera en América Latina y está por cumplir 25 años, que nació como una necesidad emergente del país.
“Es positivo siempre y cuando no se pierda la vocación, y se sume a la industria vitivinícola. Hay que tener paciencia, pues el buen vino es resultado de la naturaleza, de concimiento de su gente, y de la humildad de entender que a la naturaleza no la podemos controlar, por lo que hay variedades que se van a dar en determinada zona y otras que no”, apuntó.
“Es un crecimiento que contribuye. El futuro de la vid es el segundo más importante de nuestro campo, porque todo el año se tiene actividad, ya que el viñedo es muy exigente, eso genera muchos empleos, y no solo se atiende al mercado local sino global”.
Afortunadamente, la oferta de vinos en México y todo Guanajuato es muy amplia, por lo que se puede elegir entre 3 mil 500 etiquetas del mundo. Hoy por hoy, los restauranteros comienzan a valorar la presencia de un soemlier como vendedor y conocedor, señala Meré.
Meré explica que el vino no siempre ha formado parte de la sociedad mexicana, y narra el contexto histórico: llegan con los españoles durante la conquista, no solo para plantar vides, sino también como necesario para los ritos de evangelización. Entonces en México se empezó a conocer… pero después hubo una prohibición, y vino el movimiento de independencia y no hubo vino durante 350 años. No es sino hasta la década de los 50 que se comienza a recuperar.
“Cuando empieza a aparecer nuevamente, se escuda bajo la idea de que el vino debería ser para unos cuantos, y había que tener poder adquisitivo para comprarlo. Hoy por hoy, eso está en desuso. La mayoría de los someliers estamos trabajando para que el vino se democratice, y que la mayoría de la gente lo pueda consumir, quitando el prejuicio de que se hizo para unos cuantos, porque el vino es para disfrutar”.
