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Cuestionan uso de sueros en spas

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La muerte de varias personas en Hermosillo, Sonora, encendió las alertas sobre una práctica que se ha vuelto común en spas y gimnasios: los llamados sueros vitaminados.

El infectólogo Alejandro Macías advirtió que este tipo de procedimientos, lejos de ser una solución rápida para el cansancio, pueden desencadenar complicaciones graves, incluso mortales.

El especialista explicó que, aunque la terapia intravenosa tiene un uso médico legítimo, su aplicación está reservada para pacientes que realmente lo requieren y bajo condiciones estrictas de control.

“En la ciudad de Hermosillo, Sonora, en México, se reportó la muerte de algunas personas (hasta ahora se habla de ocho), que se aplicaron sueros de vitaminas porque se sentían cansadas”, señaló.

La popularidad de estos tratamientos ha crecido a partir de la idea de que ayudan a recuperar energía, combatir la resaca o mejorar el rendimiento físico.

Esa percepción, dijo Macías, es engañosa y peligrosa.

“Cuando administras un tratamiento directamente en una vena, atraviesas muchas barreras naturales de la inmunidad: la piel y los mecanismos físicos, químicos y celulares que detienen infecciones”, explicó.

El riesgo no es menor. Si el contenido del suero está contaminado, las bacterias entran directo al torrente sanguíneo.

“Si lo que estás administrando está contaminado, por ejemplo con una bacteria, entra directamente al corazón y de ahí puede diseminarse por todo el cuerpo y causar la muerte”, advirtió.

Más allá de infecciones, el especialista enumeró otros peligros: formación de coágulos, inflamación de las venas, sobrecarga de líquidos y alteraciones en electrolitos. También mencionó reacciones alérgicas severas, incluso anafilaxia, que pueden poner en riesgo la vida en cuestión de minutos.

Macías fue directo al señalar que este tipo de servicios se ofrecen sin condiciones adecuadas.

“Se promueven tratamientos en condiciones completamente insalubres, en spas, gimnasios o casas; es un buen negocio y hay quienes han hecho fortuna a partir de esa charlatanería”, afirmó.

Acotó que el mayor riesgo es el desarrollo de infecciones sistémicas.

“Puede provocar una sepsis, septicemia o, en el peor de los casos, un choque séptico”, indicó.

 Este cuadro implica la caída de funciones vitales: baja la presión arterial, se deteriora la oxigenación y comienzan a fallar órganos como riñones, hígado y cerebro.

Para el infectólogo, no hay justificación médica en aplicar sueros a personas sanas que sólo buscan “sentirse mejor”.

“Esos sueros de colores, con vitaminas o minerales, no te van a servir porque no los necesitas”, dijo.

El llamado es a evitar este tipo de prácticas fuera del ámbito hospitalario. Lo que se vende como una solución rápida puede terminar en complicaciones graves o incluso en una muerte que se pudo prevenir.

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