
Luego de que en la Ley de Ingresos y Presupuestos de Egresos para este 2026 se aprobara imponer impuestos a las bebidas endulzadas, con el argumento de que sería una manera de desanimar el consumo de refrescos y abonaría al mejoramiento de la Salud Pública, el diputado Éctor Jaime comentó que quizás sea una medida que resultará contraproducente.
Fue por iniciativa de los integrantes del grupo parlamentario de Morena que se incrementó el impuesto a los refrescos y que grava además a aquellas bebidas endulzadas con edulcorantes y alimentos con alto contenido calórico, bajo la figura del IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios), que “es un gravamen federal indirecto aplicado a la producción, venta o importación de bienes específicos como gasolinas, alcohol, tabaco, bebidas azucaradas y alimentos calóricos cuyo objetivo es desincentivar el consumo de productos con externalidades negativas”.
El legislador panista, quien además es médico de formación, compartió que el incremento en los impuestos a los productos no saludables inició en enero por lo que aún no se cuenta con datos sobre el impacto directo en la salud de los mexicanos.
“Aún no se cuenta con datos para saber si está funcionando, al menos en el supuesto propósito con el que promovió este impuesto”, recalcó Ramírez Barba.
Compartió además que en la ley no quedó ninguna instrucción o algún apartado (o artículo) para que el dinero que se obtenga de esos impuestos fuera dedicado a algún fondo de salud, como originalmente lo había planteado la principal promotora de este cobro, la presidenta Sheinbaum.
En el tema de los vapeadores, destacó que el hecho de que empiecen a hacer el levantamiento de los sitios donde los venden, solamente va a fortalecer el mercado negro, lo que es un paso que ya está perfectamente demostrado que sigue en esta clase de acciones restrictivas.
“Obligan al ciudadano incurrir en un acto ilegal al comprar un producto prohibido en México por capricho gubernamental, en el mejor de los casos; en el peor, la acción menos deseada es que la persona regrese a comprar cigarros, que son mucho más dañinos que los vapeadores”, argumentó.