Hoy en día, con una lluvia muy fuerte y prolongada, varías calles de la ciudad parecen auténticos arroyos, pues algunas vialidades del municipio en su momento sí fueron justamente eso, arroyos o riachuelos.
En los 443 años de historia de la ciudad, los leoneses han aprendido a convivir muy de cerca con los ríos, arroyos y cuerpos de agua que existen y/o existieron en la ciudad.

RÍO DESAPARECIDO
El río históricamente más importante para la ciudad es el de Los Gómez hoy conocido también como el Malecón del Río; sin embargo, con el paso de los años algunos cuerpos de agua como el Río de La Soledad fueron desapareciendo.
Según un mapa del Archivo Histórico, ubicado específicamente en el “Atlas urbanístico de León cartas y mapas para conocer la ciudad”, de los autores Miguel Ángel, Juan de Dios Álvarez, y Juan Rafael Martín. Este río se encontraba ubicado en lo que hoy es la Av. Miguel Alemán.
Dicho plano está titulado ‘Mapa y plano horizontal que manifiesta la Villa de León con sus barrios, pueblos, calles y cuadras’, hecho en el año de 1785, y como su título lo indica, se percibe a todo lo que hoy en día es la Zona Centro del municipio y los barrios aledaños a éste como el Coecillo, o el Barrio Arriba, por ejemplo.
PEQUEÑOS ARROYOS
“Porque el agua sigue su cauce natural”, es una de las justificaciones que ciudadanos leoneses de antaño como la señora Consuelo Andrade, dicen cuando las calles de la vialidad van llenas de agua. Ella tiene más de 60 años viviendo en la colonia Santa María del Granjeno.
Dicha colonia está en colindancia con el Arroyo de Alfaro, uno de los tantos cuerpos de agua que al final desembocan en el Río de Los Gómez, pero antes, el Arroyo de los Naranjos ya había desembocado en el Arroyo de Alfaro, por lo que la carga de agua que actualmente tiene el de Alfaro es por un escurrimiento de otro arroyo.
Consuelo recuerda que antes la avenida Océano Atlántico fungía como un pequeño arroyo que conducía el agua hacia otro arroyo más grande. Ella, consciente de todo el escurrimiento que se genera proveniente de la zona norte de la ciudad, explicaba que por dicho escurrimiento, cuando se llegaban a inundar su casa quedaba mucho lodo porque el agua transportaba precisamente dicha tierra.
De igual manera, por su parte Yolanda López, habitante de la colonia Jesús de Nazaret, compartió con este medio que en sus 37 años que tiene habitando por la zona recordaba que parte de la avenida Crucifixión, calle paralela a lo que hoy es el Timoteo Lozano, también fungió como Arroyo y por eso, hoy en día cuando llueve también transporta mucha agua.
Así pequeños arroyos que al final conectaban con vías de agua más grandes fueron desapareciendo poco a poco, y cambiaron de ser arroyos de agua a arroyos de circulación vehicular; sin embargo como dice la señora consuelo, “el agua sigue su cauce natural”, lo que para ellos explica por qué las calles, avenidas y bulevares de la ciudad van llenas de agua.
CONVIVENCIA, DESARROLLO Y CONTAMINACIÓN
Así pues, existen diversas colonias que desde que surgieron han convivido de lleno con los arroyos y ríos de la ciudad, por mencionar algunas, Barrio Arriba o el Barrio del Coecillo.
Según Ernesto Moreno, habitante del Barrio Arriba, desde hace más de 60 años el gran apogeo que el barrio tuvo como zona industrial (en donde antes abundaban las tenerías) se debe a que había diversos arroyos de donde escurría agua, uno de ellos el Río de La Soledad, y otro arroyo por ejemplo “el Canal”; éste, según lo que personas mayores le contaron a Ernesto, pasaba por lo que hoy en día es la calle Julián de Obregón, de ahí que antes se le denominaba calle Canal.
Así pues, la cercanía que se tenía con el Malecón del Río convertía a este río como uno de los principales destinos para los desechos de las tenerías que había en el barrio.
Así lo recuerda Francisco Javier López quien vive en el Malecón y desde chico recuerda cuando muchos desechos se vertían ahí y cuando sus amigos trabajadores de alguna tenería le contaban el paradero de los desechos.
Por tal razón, este río desde 1997 estaba considerado junto con la presa de San Germán y la presa de Mastranzo como los cuerpos de agua contaminados del municipio, como lo narra un libro del Archivo Histórico de la ciudad: ‘León hacia el futuro, información y diagnóstico. Plan estratégico urbanístico municipal, Medio físico natural del municipio 1997’.
En ese entonces el municipio no trataba sus aguas residuales y los principales agentes contaminantes fueron las industrias petroquímicas, las textiles y las curtidoras.
Hoy en día, los arroyos de Alfaro, de Las Liebres, Río Mayo, Marichis, el del Muerto, y La Sardaneta siguen preservándose desde que nacieron, aunque con modificaciones como laterales pavimentados, por ejemplo.
Éste último arroyo, La Sardeneta, según el libro de 1997 del Archivo Histórico ya mencionado, también es de los más importantes de la ciudad, pues el arroyo del ojo de agua de Los Reyes se dividía en dos cuencas y desembocaban en éste, captando además todo el escurrimiento del arroyo de Ibarrilla convirtiéndolo en el principal captador de todo el escurrimiento de la zona norte (alta) del municipio.
Desafortunadamente, los cauces naturales de agua que aún se conservan en la ciudad la mayor parte del año están llenos de basura, y cuando llega la temporada de lluvias esa basura se arrastra junto con el agua, lo que provoca que disminuya su capacidad de almacenamiento y que aumente la posibilidad de desbordamiento de sus aguas.
[responsivevoice_button voice=»Spanish Latin American Female» buttontext=»Escucha Esta Nota»]