Los vecinos de los desarrollos habitacionales sobre el Cerro Gordo se sienten “atrapados y sin salida” ante la falta de vías prácticas que conecten con bulevares primarios de la ciudad.
En los últimos años, las “faldas” cerriles se cubrieron de fraccionamientos y servicios comerciales, hasta alcanzar un complejo espacio urbano, en su mayoría, de corte residencial.
En la actualidad, su perímetro está ocupado por una mancha urbana que se desarrolló de manera vertiginosa a pesar de la peculiar orografía de la zona.
En vista panorámica, se aprecia que él alguna vez remoto cerro, prácticamente ha sido urbanizado. A lo alto, sobresale la cúspide de la silueta del templo de Nuestra Señora del Refugio.
Ayer, vecinos comunicaron a El Heraldo de León su insistencia en la necesidad de abrir vías rápidas para conectar a los pobladores que viven y conviven con el cerro.
“Soy vecino de la avenida Garza Sada, todos los días afrontamos un cuello de botella en el tránsito vehicular porque no tenemos salidas prácticas. Con la presencia de universidades y comercios, la movilidad se hace un caos”, dijo Andrés, un vecino que se reportó a la Redacción de este diario.
Otras voces aseguran que, la falta de salidas laterales hacia el bulevar Morelos, entre La antorcha y el Distribuidor Vial “Juárez”, generan la saturación de las pocas “salidas” como son las calles Campestre, Cerro Gordo y Las Torres.
El contexto histórico refiere que, a principios del siglo pasado, la zona fue conocida como la Ex Hacienda del Cerro Gordo -hoy Casa de Piedra-.
Durante la década de los años sesenta comenzó el “boom” de los desarrollos habitacionales y de servicios con la llegada de la Universidad De La Salle.
Cuarenta años después, lo que fuera “cerro llano”, hoy se encuentra cubierto de concreto.
