Ser maestro o maestra no sólo representa la enseñanza o la transmisión de conocimientos, ser docente, profesor o profesora no se lleva en la sangre, se lleva en el corazón.
El reconocimiento a su labor vino de las manos de la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo.
En entrevista, Lorena platicó sobre el amor que surgió en ella por su profesión y recuerda que fue a partir del nacimiento de su primera sobrina Elena, hija de su hermana mayor Verónica, al momento de verla descubrió la que sería su vocación.
Hoy, luego de 40 años de servicio, recibió una medalla de manos de la Presidenta Sheinbaum en el centro histórico de Ciudad de México, lo cual la llena de orgullo y de emoción.
En llamada telefónica le hicieron la invitación una semana antes de la ceremonia para estar en la Secretaría de Educación Pública (SEP), pero no imaginaron que sería la Presidenta quien les haría entrega de ese reconocimiento, fue justo ese mismo día por la mañana, el viernes 15, que les pidieron hacer un ensayo y les dieron la noticia de quién encabezaría el evento.
Su primer trabajo como maestra recuerda Lorena, fue en el Colegio Miraflores, con Sor Carmen Hernández, Sor Carmen Rodríguez y Sor Alicia que fueron sus directoras y quien agradece la oportunidad pues se formó ahí como docente.
Lorena inició en kínder, luego la pasaron a primaria y unos años después tuvo la oportunidad de entrar a la Secretaría de Educación de Guanajuato con un grupo de sexto grado de primaria y gracias a que continúo su preparación, llegó la oportunidad de entrar al sistema de telesecundarias, donde hasta el día de hoy está.
Durante estos 40 años de servicio, Lorena ha preparado muchos niños y niñas con los cuales se encariñaba y que veía como propios, pero el nerviosismo creció cuando llegó a su vida Dani su hija, quien ya era parte de su sangre y sobre todo era su responsabilidad sacarla adelante como una alumna destacada y así fue pues siempre ha sobresalido gracias a las enseñanzas de su mamá.
Logró formar la vida de su propia hija que hoy en día es esposa del famoso productor de telenovelas Juan Osorio, a quien inculcó valores bien cimentados que le transmitieron su papá el famoso poeta ya fallecido Don Abraham Domínguez Vargas y su mamá Celia Vallejo de Domínguez.
Lorena Domínguez, una leonesa admirable, una mujer tenaz, una madre ejemplar y una maestra con verdadera vocación, hoy guarda con amor su medalla por 40 años de trayectoria en la docencia.



