miércoles, agosto 26, 2026
InicioRegionalGuanajuatoCuando se defendía la fe con sangre

Cuando se defendía la fe con sangre

Quien camina por los senderos del pueblo mágico de Jalpa de Cánovas, encuentra los árboles, la maleza, la vegetación… y oculta, casi imperceptible, una tumba con el nombre de ‘Lino Gallegos’, acompañado de ‘Cristero’ y la emblemática frase: ‘¡Viva Cristo Rey!”

Ese es uno de los cientos de vestigios sobre la Guerra Cristera en Guanajuato.

Este 2026 se cumple un siglo de uno de los conflictos más importantes de la historia de México en el siglo XX: la Guerra Cristera.
Guanajuato, al haber sido un estado sumamente católico, tuvo una participación crucial en el evento que habría de redefinir, para siempre, los vínculos entre el Estado y la Iglesia.

El 31 de julio de 1926, entró en vigor la llamada ‘Ley Calles’ que decretaba la suspensión del culto público, mientras que en agosto de 1926 se dieron los primeros alzamientos armados espontáneos en el Bajío y Jalisco.

Jalpa de Cánovas, Pueblo Mágico donde actualmente se lleva a cabo la Feria de la Nuez y el Membrillo, tuvo una participación importantísima durante la Guerra Cristera.

Al tratarse del pueblo mágico más pequeño de todo el estado de Guanajuato, no es difícil dar con el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, un pequeño templo ubicado en la Plaza Principal del lugar, donde hay, en su exterior, tres cruces.

Cada una con su respectivo nombre: Julián Medel, apodado ‘El Diablo’, Pablo Cano, y un muchacho cuyo nombre se desconoce. Los tres fueron mártires de la Guerra Cristera, y hoy en día sus nombres han quedado plasmados para la posteridad.

Jalpa de Cánovas era la frontera natural entre Guanajuato y los Altos de Jalisco. Por esa hacienda cruzaban constantemente las tropas insurgentes del Bajío conectando con las fuerzas alteñas.

Lino Gallegos forma parte de esos combatientes o laicos locales que fueron caídos en escaramuzas contra el Ejército Federal durante la ocupación de la hacienda y la toma de los templos.

EN LEÓN
Quizá en León, uno de los monumentos más conocidos a los cristeros se encuentra en el tradicional barrio del Coecillo.

Se les conoce popularmente como ‘Los Mártires de la Brisa’, grupo de seis jóvenes laicos católicos fusilados por el ejército federal el 3 de enero de 1927 y eran Nicolás Navarro Hidalgo, el líder, Ezequiel Gómez, José Valencia Gallardo, Salvador Vargas, Agustín Ríos y José Gasca.
Fueron fusilados en la calle Palo Cuarto, donde hasta el día de hoy se les recuerda con solemnidad, y de manera constante, se hacen misas en su honor.

RELATED ARTICLES
- Advertisment -

Most Popular