Es un hecho que la pandemia del coronavirus ha modificado todas las actividades humanas. Prueba de ello fueron las reacciones de los hijos y nietos de varios adultos mayores, que ahora se preocupan y cuidan de ellos. Es cuando los hijos se vuelven padres.
En el centro Impulso Social de la colonia Los Castillos, estuvo otro de los puntos de vacunación. Como en todo León la gente llegó desde temprano. Al igual que en toda la ciudad, no faltaron los adolescentes, jóvenes y adultos jóvenes que llevaban a sus progenitores a vacunarse. Hubo quienes se sentaron desde la mañana a apartarles su lugar. También, quienes los llevaron en silla de ruedas. Todos compartían el mismo anhelo: vacunarse, vacunarlos.
José Ortiz llevó a su abuelita y a su mamá. Ambas tenían un lugar apartado mientras recibían la ficha y él pedía permiso en su trabajo para poderlas apoyar. “Así tenemos que echarles la mano, es lo mejor que podemos hacer”.
La fila daba la vuelta a toda la cuadra del Centro Impulso Social. Muchos y muchas leonesas vivían un hecho importantísimo en la historia de su ciudad. “Es cosa de que se normalice esto” comentó Humberto Pérez, trabajador de medio tiempo de 22 años y estudiante universitario. Él, como muchos otros leoneses, esperó desde la mañana para apoyar a sus padres y les enseñó a llenar todos los papeles para la documentación.
Berenice Ceballos es contadora. Su abuela tiene 85 años, y la desplazó en silla de ruedas. Se movió por las calles de la colonia hasta llegar al centro y formarse.
Roberto Ibarra, acompañado de su hijo y su hija, de 29 y 32 respectivamente, dijo, mientras la fila avanzaba: “¡Ahora sí, me siento esperanzado!”
