
A continuación, se recuerda dicho evento, que marcó a los leoneses decimonónicos.
En el Archivo Histórico Municipal se puede encontrar suficiente información sobre el emperador francés, ya que se ha escrito suficiente al respecto. Por ejemplo, en el libro “Monografía del municipio de León”, de Arturo Navarro, y “León: Trayectoria y destino” de Mariano González-Leal. Asimismo, en la web, páginas de Facebook como “Leyendas y curiosidades de León Guanajuato” y sitios como “Valle de señora” profundizan al respecto.
Remontémonos al 19 de junio de 1864, cuando Maximiliano llegó a México. Su arribo fue celebrado con júbilo en todo el país y León no fue la excepción. Así lo recuerda José Sóstenes Lira, como consta en el libro del cronista vitalicio de esta ciudad: a las once de la mañana los Prefectos Políticos y Municipal, Comandante Superior, Mr. Sieutaud con la oficialidad francesa, y demás autoridades
y corporaciones religiosas y civiles, etc., salieron del Palacio, (hoy Hotel Guerra) entre una valla de soldados franceses a la Catedral (hoy Parroquia).
Pero no sería sino hasta el 29 de septiembre de 1864 cuando llegó a León, como parte de su gira por el país. El emperador, que hasta el día de hoy arranca amores y odios desde artículos académicos hasta simpáticos memes de internet donde editan su imagen en los billetes de 20 y 500 pesos, llegó un mes como este pero de hace más de medio siglo. Se hospedó junto con su esposa Carlota en la casa de uno de los hombres más acaudalados de León: Don Ángel Bustamante, Conde del Potrero. Para celebrarllo, hubo globos aerostáticos y fuegos artificiales.
Durante la noche, hubo un baile protagonizado por la alta sociedad leonesa, en la misma casa del conde. También celebraron fiestas en la Quinta de Uraga, por donde hoy queda la Avenida Miguel Alemán y el Santuario de Guadalupe.
