La quiebra de 30% de negocios en la Zona Piel obliga a los comerciantes a abandonar sus locales y salirse a vender a las calles, a los tianguis, cambiar de giros, o irse en busca del “sueño americano” a los Estados Unidos, expuso Francisco Romo, presidente de la asociación de plazas comerciales (CEZCAL).

Dijo que los fines de semana, principalmente, se llena de comerciantes ambulantes la Zona Piel, que invaden, prácticamente, las banquetas del bulevar Hilario Medina, entre las calles La Luz y Españita y Polar, entre otras calles, ante la necesidad de vender al menos algo para subsistir.

De los 4 mil 500 establecimientos de las plazas y casas particulares, el 30% permanece cerrado, ya que tronaron durante lo más fuerte de la pandemia. Los comerciantes abandonaron sus locales por no tener para pagar la renta, la luz, agua, empleados, contadores, promotores, cargadores en diablitos, entre otros gastos de operación, indicó.

Francisco Romo indicó que también por los trámites fiscales engorrosos y las presiones para que todo mundo expida facturas, hasta los micro, pequeños empresarios y comerciantes se dieron de baja y se incorporaron a la economía subterránea, informal, porque muy apenas ganan para subsistir, no tienen para pagar impuestos, ni a contadores.
Por lo menos, entre 1,300 a 1,350 negocios cerraron. Los comerciantes no resistieron la crisis, cada uno de los establecimientos tenía en promedio tres o dos empleados, mínimo; unos 2 mil 700, cuando menos, fueron despedidos, entre hombres y mujeres. Todavía no hay una recuperación, porque las ventas son muy bajas, la reactivación económica va lenta.

Además, del impacto también fue para los talleres y maquiladoras de calzado y marroquinería, la mayoría de unos 5 mil, y las pequeñas empresas que no recuperan producción ni empleo por la baja demanda de los comercios de la Zona Piel y de los clientes con comercios en otras ciudades del país, refirió.

“Toda esa gente y más personas desempleadas de los comercios formales, donde están, se fueron a las calles a vender dulces, fritangas, fruta, comida, calzado, bolsas, cintos, churros de azúcar, botanas, semillas, verduras, elotes, a lavar coches y en diversas actividades productivas para ganarse el pan de cada día”, enfatizó.

Sin embargo, destacó que “la mayoría de empresarios y comerciantes de la Zona Piel, nos mantenemos al pie del cañón, con dedicación y esfuerzo, para sacar adelante nuestros negocios, poco a poco, con la colaboración de nuestras familias que le echan ganas, en busca de clientes por redes sociales y en los puntos de venta”.

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