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Crisis en los partidos políticos

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Los partidos políticos de Guanajuato están en crisis; fueron secuestrados por grupos que anteponen sus propios intereses por encima de los colectivos. De esta manera debilitaron sus estructuras, y sus liderazgos, muchos de ellos históricos, emigraron a otros institutos políticos.

Nos encontramos en un proceso electoral su géneris. Por primera vez en la historia, los alcaldes, regidores, síndicos y diputados locales tienen la oportunidad de buscar la elección consecutiva; además, los partidos tienen que postular igual número de hombres y mujeres a los distintos cargos de elección popular.

En este contexto sin precedentes, el PAN optó por designar a sus candidatos por dedazo; rompió la tradición de elecciones internas democráticas, en las que sus propios militantes elegían a quienes debían representarlos. Pero el PAN, debilitado y desgastado por el ejercicio del poder, por actos de corrupción desde el gobierno y por el uso de las instituciones para perseguir a sus enemigos políticos, no quiso arriesgarse y se fue por el camino más sencillo.

El resultado está a la vista de todos: Ricardo Sheffield Padilla, con una amplia trayectoria dentro del PAN, renunció a su partido al ver que no había condiciones para competir en igualdad de circunstancias por la alcaldía de León. El candidato presidencial, Ricardo Anaya, se lo puso claro: en Guanajuato manda Miguel Márquez. No se refería al gobierno, se refería a la designación de las candidaturas. Márquez tiene metida la mano hasta al fondo, y así de claros fueron con Sheffield.

El PAN lanzó invitaciones falsas para simular que la designación sería pensada, no un mero y vulgar dedazo. Obviamente mintieron, y por eso Sheffield renunció y se sumó a las filas de Morena, a quien representará como candidato a la gubernatura.

Al igual que Sheffield, otros panistas han renunciado a su partido porque éste desvió su camino, torció sus principios y viró al pragmatismo puro, guardando sus ideales en un cajón. Uno de estos casos es el de la salmantina Beatriz Hernández, actual diputada local que renunció a su militancia de 30 años.

El PAN no tiene el monopolio del “transfuguismo”. Pequeños grupos se han apoderado de otros partidos, provocando exactamente el mismo efecto. No podemos culpar a quienes renuncian a sus partidos cuando vemos que los candidatos no tienen perfil ni trayectoria, sino que han escalado en política a costa de todo menos de trabajo.

Pasadas las elecciones, sean cuales sean los resultados, los partidos están llamados a una reflexión profunda. Los partidos son esenciales en la democracia, los cacicazgos no.

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¡Nos leemos la próxima semana!

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