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Crímenes que no se olvidan

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Los años noventa en México fueron definidos por aspectos que marcaron la década: la música pop, películas como ‘Jurassic Park’, la transición al neoliberalismo, el TLCAN, la crisis económica y dos crímenes que cambiaron para siempre el concepto que se tenía de la seguridad pública y política. Uno fue el Caso Colosio, y otro, los secuestros perpetrados por Daniel Arizmendi, alias ‘El Mochaorejas’.

Ambos casos están vigentes hasta el día de hoy, pues saltaron de las noticias de la televisión abierta de aquel entonces, a las plataformas del streaming en la actualidad, con dos productos audiovisuales que están teniendo mucha aceptación. Una es la serie ‘El Mochaorejas’ disponible en Vix, y otra ‘Los asesinos de Colosio’ en HBO.

Ambas noticias impactaron a todo México, y tanto León como todo Guanajuato no fue la excepción. Este es un recorrido de su significado, de su influencia y del miedo que provocaron en su momento, al nivel que el último secuestrado de Arizmendi fue un celayense.

Un caso habla de la violencia extrema. El otro de la caída de un político. Ambos, sobre la inseguridad y la corrupción.

Nacido en 1966, Daniel ‘Mochaorejas’ Arizmendi López se convirtió en uno de los secuestradores más macabros en el México de los años noventa. Quizá las nuevas generaciones no sepan el por qué de su apodo, pero todo aquel que creció en los noventa en México lo recuerda con incomodidad: su modus operandi consistía en cortar las orejas de las personas que secuestraba, y enviarlas a sus familiares con el fin de ejercer presión para el pago del rescate.

Durante su infancia en Micatlán, Morelos, Arizmendi fue arrestado desde los 15 años por robo de vehículos y a los 17 formó una banda para enfocarse en este crimen. Ya desde la adolescencia tenía un perfil antisocial.

Su primera víctima de secuestro fue un empresario mexiquense llamado Leonardo Pineda. De 1995 a 1998, ‘Mochaorejas’ mutiló y asesinó a alrededor de 180 seres humanos. Fueron 21 secuestros y al menos 3 homicidios.

Como dato de interés, la última víctima de Daniel Arizmendi fue guanajuatense, concretamente del municipio de Celaya: el empresario Raúl Nieto del Río. El plagio ocurrió el 5 de agosto de 1998, cuando el criminal intentó emboscar al hombre de negocios en la carretera Querétaro-Celaya, pero este se resistió, de modo que uno de los cómplices del criminal lo asesinó en el acto.

Para la fortuna de todos los mexicanos, 17 de agosto de 1998, siendo las 19:00 agentes de la policía llegaron a Naucalpan, donde detuvieron a Arizmendi en su escondite. Las autoridades confiscaron 30 millones de pesos, 600 centenarios y más de 500,000 dólares. Quien informó a todos los medios del país fue el entonces Procurador General de la República, Jorge Madrazo Cuéllar. Fue sentenciado a 480 años de prisión en el Centro Federal de Readaptación Social # 1, popularmente conocido como ‘El Altiplano’.

Hasta el día de hoy, el caso de Arizmendi sigue siendo recordado, pues fue un infame ejemplo de la ola de secuestros que ocurrió en México durante los años noventa, y que queda plasmada en películas como ‘Hombre en llamas’ dirigida por Tony Scott y protagonizada por Denzel Washington.

…OCURRIÓ EN LOMAS TAURINAS

Sin duda alguna, el asesinato de Luis Donaldo Colosio es un magnicidio que siempre dará de qué hablar, siempre tendrá un enfoque nuevo y siempre estará abierto. Al respecto, se han escrito y filmado infinidad de productos.

Entre los libros sobre el tema, se puede citar ‘La tragedia de Colosio’ de Héctor Aguilar Camín o ‘Aburto: Testimonios desde Almoloya, el infierno de hielo’ de Laura Sànchez Ley. En cuanto a las películas y documentales, destacan ‘Colosio: El asesinato (2012)’, ‘Historia de un crimen: Colosio (2019)’ y recientemente, ‘Los asesinatos de Colosio’. En cuanto al cómic, está la novela gráfica ‘Matar al candidato’ de F.G. Haghenbeck y Bernardo Fernández, ‘Bef’.

Estos son los hechos: el 23 de marzo de 1994, hubo un mitin de Luis Donaldo Colosio, candidato a la presidencia por parte del PRI, en Lomas Taurinas, Tijuana. Se trataba de un lugar inseguro, eso era clarísimo. Sin embargo, el evento prosiguió de forma habitual.

Entonces, entre las 17:00 y 17:02, un hombre llamado Mario Aburto se acercó al candidato, armado con una calibre .38. Entre la multitud, en medio de empujones y la canción de ‘La culebra’ ambientación de fondo, se acercó lo suficiente para disparar a la cabeza y el abdomen de Luis Donaldo Colosio Murrieta.

El perpetrador fue arrestado, pero el candidato priísta murió a las 18:55 en el Hospital General de Tijuana. Fue un hecho que el país se cimbró, pues alteró las estructuras del PRI como un partido imbatible. En León y en Guanajuato, todos los políticos lamentaron el caso y condenaron los hechos. Hoy en día, las preguntas siguen en el aire.

Hasta hoy en día, a 31 años de lo ocurrido, sigue habiendo más preguntas que respuestas.

Actualmente, Lomas Taurinas se ha convertido en un destino turístico, donde la estatua el candidato es un sitio idóneo para conocer un sitio que marco la historia de México.

La frase por la que más se recuerda a Colosio: “Veo un México con hambre y sed de justicia”, sigue vigente, y el país, con deseos de ser saciado.

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