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Crímenes con carisma

Clark Oderth Olofsson era un hombre con un encanto y un carisma deslumbrantes. Era elocuente, simpático, atractivo y sabía cómo ganarse a la gente. Pudo ser un destacado político, un talentoso actor o un magnífico publirrelacionista… sin embargo, optó por el camino del crimen.

Además de cometer intento de asesinato y un sinnúmero de asaltos bancarios, fue el delincuente que dio origen al llamado ‘Síndrome de Estocolmo’. Esta es su vida.

Como muchos individuos de su tipo, Clark nació en un hogar fracturado e inestable, con un padre ausente y una madre que terminó en un hospital psiquiátrico. Entonces, decidió enlistarse en la armada para conocer el mundo, pero como era menor de edad falsificó la firma de su progenitora para ser aceptado. Así empezaba su vida marcada por el crimen.

De adolescente, robó comida y vino de la casa del entonces primer ministro sueco, Tage Erlander. En 1966 agrede a un policía y va a dar a la cárcel seis años, pero se fugó sin ningún problema haciendo una escalera en el taller de herrería de la prisión. Ese sería uno de los 17 escapes que cometería a lo largo de su vida.

En su juventud, agredió a golpes a un policía, lo que lo llevó a la cárcel. Posteriormente, su amigo Gunnar Norgen mató a otro agente, lo que hizo que lo buscaran en todo Suecia y dieran con él. En un país sumamente tranquilo, donde el índice de delincuencia es muy bajo, los hechos de Olofsson lo convertían en una persona inaudita.

En febrero de 1969 vuelve a escapar de la cárcel, y esta vez se fue a las Islas Canarias y posteriormente a Alemania, donde lo atrapan en la aduana por posesión de pasaporte falso.

ESTOCOLMO

Es el 2 de agosto de 1975 cuando Jan Erik Olssen entra al Kreditbanken y exige 3 millones de coronas, un coche para huir y la liberación de quien era su amigo: Clark Olofsson. Una vez que los dos criminales se unieron en el banco, y después de 6 días de negociaciones, todo el planeta quedó asombrado al saber que las personas secuestradas desarrollaron un sentido de pertenencia y afecto hacia sus captores. Desconcertado por ello, el criminólogo Nils Bejerot definió lo que hoy se conoce como ‘Síndrome de Estocolmo’.

Es importante aclarar que Olofsson era un tipo con una conducta antisocial y pese a que sabía tratar con la gente, no dejaba de ser un gángster que toda su vida se movió entre la cárcel, la fuga y los delitos a mano armada. Nada de lo que hizo fue loable.

En realidad, no se trataba del supuesto encanto de Clark, sino que en una situación tan extrema como es un secuestro, la víctima tiene una regresión ante la persona que le puede quitar su vida en cualquier momento.

Famoso en todo el mundo, Clark siguió asaltando bancos valiéndose de su carisma. A la par de sus crímenes, escribía su autobiografía, que habría de inspirar la serie de Netflix, dirigida por Jonas Akerlund, quien ha trabajado haciendo videoclips con celebridades como Madonna, U2, Los Rolling Stones y Lady Gaga.

Después de los hechos en el Kredibanken, Clark siguió haciendo de las suyas. Asaltó otro bancó en Gotemburgo llevándose 930,000 coronas y lo condenaron a 8 años… pero a las 3 semanas se fugó del centro penitenciario. En 1996 iba caminando por un banco y es detenido por la policía, pero esa vez no había hecho nada. Clark había creado fama y se echaba a dormir.

“Si no puedo ser el mejor, entonces voy a ser el mejor siendo el peor […] me he divertido mucho, y no he trabajado ni un solo día de mi vida”, escribió Olofsson en su biografía, esta frase que destila cinismo y descaro.

Nuevamente fue detenido en 1998 por tráfico de drogas. En la cárcel estudió periodismo y se tituló, y en 2018 cumplió su condena, convirtiéndose en hombre libre.
Clark murió el pasado 24 de junio de 2025. Como era de esperarse, todos los medios de comunicación de Suecia reportaron la noticia de una vida que inspiró series, películas y hasta un síndrome.

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