El mundo de la moda es tan inmenso y próspero, que abarca todas las actividades humanas, tanto buenas, como malas. A través de sus grandes capitales como Nueva York o París, vemos no solamente los diseños más exclusivos, sino millones de dólares y estilos que definen el comportamiento social. Prueba de ello es que actualmente, en León, Guanajuato, empieza el evento ‘Fashion Film’, que durará toda la semana.

El crimen también ha enredado a esta industria con sus tentáculos.

Algunos casos han dado la vuelta al mundo, como fue el homicidio de Gianni Versace a manos del asesino en serie Andrew Cunanan, quien junto con el famoso diseñador del emblema de Medusa mató a otras cuatro personas para después suicidarse.

Otro de los casos más impactantes fue el de la familia Gucci, famoso y mediático a más no poder.

OSCURIDAD Y GLAMOUR

La familia de la marca de ropa Gucci tenía todo el poder y la clase de una dinastía en tiempos de la Italia del Renacimiento, pero también sus intrigas y envidias. Uno de sus miembros más destacados y el último heredero fue Maurizio Gucci, ícono del mundo empresarial y por supuesto, la moda.

El 27 de 1995 fue asesinado por un sicario cuando salía de su oficina ubicada en Vía Palestro. Fueron tres tiros por la espalda.

El crimen destapó una red de venganzas y conflictos inverosímiles. La pregunta que todo mundo se formulaba era: ¿Quién contrató al asesino? La respuesta: su propia esposa, Patrizia Reggiani, una mujer ambiciosa a la que Rodolfo, padre de Maurizio, nunca le cayó bien, considerándola una trepadora. Cuando el señor murió, ella empezó a tomar control de la compañía.

En 1991 el matrimonio llegó a su fin.

El 31 de enero de 1997 Patricia fue arrestada tras una serie de investigaciones en las que quedaba claro que orquestó el asesinato de Gucci, pagándole al matón a sueldo 375,000 dólares. Un año después comenzaría el juicio en Milán que concluyó en una condena de 29 años de prisión. Debido a que tenía un tumor cerebral, sus hijas lograron reducir la sentencia a 26 años. Finalmente fueron 18.

Orgullosa como es, hoy en día radica en Milán, y declaró que le molestó que Lady Gaga la caracterizara en la reciente película sobre el tema ‘La casa Gucci’. Siempre ha negado ser la autora intelectual del asesinato.

El caso conmocionó a la sociedad italiana. Los medios de comunicación llamaron a Patricia ‘La Viuda Negra de la Moda’, quien dijo su frase más famosa en una entrevista: “Es mejor llorar en un Rolls-Royce, a ser feliz en una bicicleta». Orgullosa como era, incluso le sugirieron salir antes de la cárcel si aceptaba un empleo, a lo que respondió: “Nunca he trabajado antes, y no comenzaré ahora”.

DROGAS, ROCK Y EVASIÓN FISCAL

Uno de los epicentros de la moda durante los años 70 fue sin duda la discoteca Studio 54. En su interior disfrutaron desde artistas plásticos como Andy Warhol hasta actores como Sylvester Stallone y diseñadores como Roy Halston, Yves Saint Laurent, Calvin Klein y Valentino. Los copropietarios eran Ian Schrager y Steve Rubell.

Studio 54, ubicada en el corazón de Manhattan, fue un templo a la libertad sexual, el desenfreno y el hedonismo, el sueño de las celebridades y los ciudadanos ‘de a pie’. Pero como todo sueño, se tuvo que despertar.

Un 14 de diciembre de 1978 el antro fue irrumpido por agentes de la ley. Resultó que Rubell y Schrager estaban evadiendo impuestos, logrando eludir hasta 2.5 millones de dólares. Por si eso fuera poco, la policía encontró recibos, paquetes de cocaína y fajos de billetes ocultos entre los muros del inmueble.

La gota que derramó el vaso fue cuando, en una entrevista, Rubell declaró que solo la mafia era más rentable que su negocio. Fueron condenados a tres años y medio de cárcel y una multa de 20,000 dólares cada uno.

Aunque Shrager recibió un indulto de Barack Obama en 2017, pero así acabó este Asgard, este Olimpo de la música disco.

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