El vínculo entre el crimen organizado en México y las prácticas ocultistas y esotéricas ha sido constante a lo largo de los años. Ya sea La Santa Muerte, Malverde o más recientemente el Angelito Negro, se trata de una combinación oscura.
Es conocido el Santuario a Malverde en Culiacán, o los rituales que jefes de plaza piden a santeros y brujos en el Mercado de Sonora, en la Ciudad de México. Abunda información en libros como el recientemente publicado ‘Pablo Escobar y los patrones de la brujería’ de Esteban Cruz Niño. Pero… ¿Cómo afecta e impacta esto en Guanajuato?
Al respecto, David Saucedo, especialista en temas de seguridad, habla en entrevista para este medio.
“No se ha detectado algún grupo criminal que profese colectivamente algún culto de diferente índole. Por ejemplo, la Familia Michoacana sí lo tenían, pues eran evangélicos. Nazario Moreno tenía esta fe. En lo individual, muchos se encomiendan a santos, la mayoría católicos, mientras que otros profesan la religión a la Santa Muerte.
Algunos otros de hecho son narcosatánicos, haciendo sacrificios a animales. No hemos detectado el sacrificio de personas. Sobre la religión de la Santa Muerte, muchos narcotraficantes se adhirieron a este culto, y aunque no está reconocido por la Secretaría de Gobernación, tienen templos y también figuras a las cuales veneran”.
Sin embargo, Saucedo reitera que en el estado de Guanajuato, este tipo de prácticas están mucho más diluidas:
“Yo no detecto ningún líder de jefe, plaza o cártel, que haya inducido a sus integrantes, sicarios, halcones, narcomenudistas, a profesar algún culto, pero en lo individual, muchos narcotraficantes de Guanajuato sí le son fieles a la Santa Muerte. Los que llegan de Sinaloa son fieles de Malverde, que ya es un personaje mitológico. Otros son fieles al Santo Niño de Atocha, a raíz de la captura de Ovidio Guzmán llevaba un escapulario de él”.
Desde una perspectiva sociológica y antropológica, Saucedo detalla que este tipo de fe es comprensible dentro del contexto del crimen organizado, pues a sus miembros les permite socializar, asumir la culpa, digerirla, etcétera. Pero insiste en en Guanajuato no se detecta ningún culto formal dé por ejemplo, practicantes de brujería involucrados en el crimen organizado. El especialista deduce que uno de muchos factores que haya inhibido este tipo de prácticas, se debe a que la mayoría de las personas del estado son católicas, lo que lo inhibe.
