
Los recientes actos del crimen organizado ocurridos en Acámbaro, donde estalló un coche bomba, y en Jerécuaro, donde incendiaron una patrulla, no hacen sino “derribar las buenas intenciones del gobierno estatal y federal”. Así lo consideró en entrevista para este medio David Saucedo, especialista en temas de seguridad.
Saucedo explicó que ambos ataques se deben a grupos locales, pues el cártel de Santa Rosa es el que tiene mayor presencia en ambos municipios. Aunque el especialista aclara que no se puede anticipar quien fue el responsable de los ataques, señala que es difícil que haya sido otro, pues el grupo criminal que tiene poder en las dos localidades donde ocurrieron los ataques.
“A haber ocurrido en las inmediaciones de oficinas municipales, tengo la impresión de que es un intento del grupo local por presionar a las autoridades para que pacten una sinergia criminal”, apuntó.
Lo cierto es que Saucedo evoca otros casos similares al ocurrido la mañana de jueves, pues conviene recordar que no es la primera vez que el cártel de Santa Rosa utiliza artefactos explosivos. Lo ha hecho en Celaya, Acámbaro e Irapuato, por lo que corresponde a su modus operandi, con el que este grupo ha tratado de doblegar a los gobiernos locales.
Saucedo va mucho más allá, pues detalla que, independientemente de la lógica de los ataques, esta preocupante situación lo que hace es generar una narrativa que trasciende de lo local a lo nacional y abarca lo internacional, pues hubo una reunión entre la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, y la actual gobernadora, Libia Dennise, para acordar colaboración conjunta enfrentar la violencia en Guanajuato.
El experto en seguridad es lapidario al afirmar:
“Estos actos de narcoterrorismo lo que hacen es derribar las buenas intenciones tanto de la gobernadora como de la presidenta, dejando un escenario muy claro: los cárteles no van a combatir con discursos o con frases de mercadotecnia. Ellos siguen operando de manera impune sin ser contenidos”.
Apenas ayer fueron asesinados 3 ex elementos de seguridad pública en Celaya y antier un bando policiaco de Irapuato.
“Mientras autoridades estatales y federales se dan abrazos y se chocan las manos, los grupos criminales siguen atacando a la población civil”, señala David Saucedo.



