La violencia familiar es un delito con muy alta incidencia en Guanajuato y en el país, y ocupa el primer lugar en Delitos contra la Familia en la clasificación estadística que elabora el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) con base en las investigaciones abiertas, pero la situación resultaría aún más grave si se estima que una gran proporción de los delitos queda en el anonimato o cifra negra.
María Montserrat Pérez Contreras, la describe en su texto Derecho de Familia y Sucesiones, como la violencia que nace del ejercicio desigual de poder en el núcleo familiar y que la ejerce cíclica y sistemáticamente un miembro de la familia con actos de agresión física, psicológica, sexual y o verbal con la finalidad de controlar, someter o dominar a quien es objeto de ella, haya o no lesiones.
Los códigos penales la tipifican y señalan penas de cárcel para quienes incurren en ella, según los variados supuestos que cada ley penal establece.
La de Guanajuato, entre otras disposiciones establece que la violencia familiar se persigue solo si hay denuncia de la víctima cuando es esta adulta en ejercicio pleno de su facultades, pero dispone su persecución de oficio cuando la víctima es menor de edad o persona incapaz.
Sin embargo, esa violencia registrada en el seno de la familia llega a ser acallada por adultos victimados o testigos de la misma, por temor, e incluso porque se ha normalizado en la percepción de las propias víctimas, quienes han llegado a creer que es normal y que tiene fines educativos, morales y de orden familiar y social.
En el caso de los menores de edad o incpaces, dependientes de los adultos de la familia, dicha violencia manifiesta, en golpes, expresiones de desprecio y castigos, la ley prevé la persecución oficiosa por la indefensión en que se encuentran las víctimas.
Pero en muchos casos, solo hasta que esa violencia se traduce en la comisión de delitos graves, como lesiones que ponen en peligro la vida, feminicidio u homicidio, es cuando trasciende el seno familiar y comunal, causa un gran impacto social y atrae la atención general con exigencias de justicia para los responsables.
En 2020, tras de que en los últimos años se ha incrementado la denuncia. en la estadística nacional y la de Guanajuato, la cifras colocan a ese ilícito entre los de más alta incidencia.
En la estadística de incidencia de delito, del SESNSP, actualizada este 20 de febrero, solo la incidencia de robo supera a la de violencia familiar en carpetas de investigación abiertas. Entre el primero de enero y el 20 de fueron abiertos un total de 61 mil 793 expedientes de investigación por robo.
La incidencia de violencia familiar en esa estadística es la mayor, con mucho, en el rubro de Delitos contra la familia:
Con un total de 18 mil 909 Delitos contra la Familiar que son investigado en el mismo período en el país, a la violencia familiar corresponden 15 mil 850 de los expedientes, es decir, el 83 por ciento de todos los casos.
El resto corresponde a violencia de género, con 202 expedientes; incumplimiento de obligaciones de asistencia familiar con mil 804 casos, y mil 36 caos de otros delitos contra la familia.
En el caso de Guanajuato las proporciones son similares. Entre el primero de enero y el 20 de febrero, Guanajuato reportó un total de 949 expedientes de Delitos contra la Familia.
De ellos corresponden 775 (81.6 por ciento) a violencia familiar, mientras el 18.4 por ciento restante se reparte entre los otros delitos contra la familia.
No obstante, esta estadística corresponde solo a los casos de presunta violencia familiar que han conocido las Fiscalías del país y la de Guanajuato.
