
Habitantes de diversas zonas rurales del municipio cada vez enfrentan mayores complicaciones para el abasto de agua potable, lo que tiene en serio riesgo de desabasto a miles de habitantes, que no tienen el servicio en sus hogares.
El retraso que presenta el inicio de la temporada de lluvias ha ocasionado que las personas sufran desabasto al secarse muchas de sus fuentes habituales como manantiales, arroyos y ríos que dependen de las precipitaciones.
En poblaciones rurales como Mesa Cuata, Llanos de Santa Ana, la Concepción, Mexiamora, Sangre de Cristo, El Cubo, Peregrina, Rosa de Castilla, Campuzano y otras ubicadas en la zona limítrofe con Silao e Irapuato es donde sus mismos habitantes han hecho saber sus complicaciones.
Los habitantes de estos lugares que no cuentan con el servicio en sus hogares, reciben agua por medio de pipas, pero el servicio que se ofrece por medio del SIMAPAG no alcanza para todas las comunidades rurales.
“Aquí agarramos del río o el arroyo cuando llueve, pero hace mucho que no cae el agua y ya no tenemos de donde agarrar y la gente ya no tiene para lavar o para bañarse, prefieren guardar para tomar”, dijo Roberto Salcedo, habitante del Cubo.
Además de la falta del vital líquido, en estas comunidades las altas temperaturas cada vez ocasionan mayores problemas y la escasez los tiene en una situación que los ha puesto al límite.
Aunque en algunos hogares se cuenta con el servicio, la cantidad de agua que llega apenas alcanza para las familias, que, aunque deciden compartirla no es suficiente para todos.
Los pobladores pidieron al Simapag destinar una mayor cantidad de pipas para abastecerlos, pero al ubicarse a varios kilómetros de distancia de la cabecera municipal, el servicio tarda más en llegar y la cantidad que se lleva no es suficiente para atender todas las necesidades.
Todos estos lugares dependen de una buena temporada de lluvias y los pobladores esperan que en este año sean abundantes y sus fuentes tradicionales se logren reponer de los años anteriores que agotaron las reservas.
La falta de lluvias también ha causado una sequía que para todos ellos se parece a la que ocurrió en los años 2023 y 2024, con un suelo y la vegetación reseca por todos lados que les ocasiona que los días cada vez sean más calurosos.
“La verdad es que si no llueve pronto se nos va a poner muy feo porque no va haber de donde agarrar agua y hasta los animales van a tener problemas porque hay poca para que beban”, afirmó un habitante de Mexiamora.



