
En esta ciudad y sus cientos de poblaciones rurales la pandemia del Covid-19 llega ya 180 días, período en el cual más de 450 personas se han contagiado por el virus y cerca de 30 han perdido la vida, mientras las personas se niegan a cumplir con las medidas de prevención.
El más reciente reporte de la Secretaría de Salud de Guanajuato (SSG) estableció que 484 personas hasta la fecha han sido contagiadas, otras 28 perdieron la vida, 75 más son investigadas como probables portadoras del virus y los casos de transmisión comunitaria se ubican en 478.
Mientras la enfermedad avanza y también ha aumentado su grado de letalidad al pasar en el último mes de 4.7 por ciento a 6 por ciento, la gente ha dejado de atender las medidas preventivas, especialmente el uso del cubrebocas.
En las calles y vialidades de la ciudad, sobre todo las ubicadas en la zona centro, las cuales han sido abiertas a la circulación de vehículos particulares otra vez, también ha crecido la cantidad de personas y cada vez más negocios han vuelto a trabajar.
Las banquetas y demás espacios de uso común también han visto crecer la cantidad de gente, que ante la pasividad de las autoridades municipales no atienden las medidas preventivas y de tipo sanitario.
“La gente sabe cómo está la situación ahorita y que es necesario el uso del cubrebocas, pero es menos la gente que porta, que la que no y así poco se va a poder hacer con la enfermedad”, dijo Armando Navia, comandante de la policía vial.
Junto con su compañero, este oficial verifica que la unidad de la policía vial destinada a llamar a la población a atender las medidas preventivas, por medio de una alta voz concientice a la gente, sobre lo grave de no atenderlas.
Mientras en el ambiente se esparce el mensaje, los habitantes parecen no escucharlo y caminan entre las calles, donde realizan sus diversas actividades y se olvidan de la enfermedad.
“Hay mucha gente que no es que salga a trabajar o a comprar alimentos y productos para la canasta básica. Salen por salir, por no estar aburridos en sus casas”, afirmó Imelda Arreguín, quien atiende un local de venta de productos higiénicos.
En la ciudad, espacios públicos como plazas, plazuelas, jardines y parques siguen cerrados al público, como una forma de evitar lugares donde la gente se concentre en altas cantidades, aunque ahora lo hacen en plena calle o cualquier lugar disponible.
Mientras todos estos lugares se mantienen cerrados, hay otros que han abierto sus puertas y concentran en su interior a una importante cantidad de personas, como es el caso de restaurantes, bares y cantinas.
“Nosotros ya estamos trabajando al 100 por ciento y cumplimos con todas las medidas preventivas. Los clientes saben de los protocolos y que hay que cumplirlos, de lo contrario no pueden entrar”, aseguró Hugo Rangel, propietario de un restaurante en la zona centro.