La mayoría del ingreso de las personas proviene del salario por su trabajo y no de los programas gubernamentales, a los que desde una visión clasista se les suele llamar despectivamente «dádivas».
Lo anterior fue informado por No+Pobreza AC, organización firmemente comprometida con la erradicación de la pobreza en el estado de Guanajuato, quienes analizaron los recientes resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024.

“Si bien reconocemos avances importantes en el ingreso de los hogares guanajuatenses, es crucial no perder de vista los desafios persistentes en materia de desigualdad2, señaló la organización en cuestión.
Según la ENIGH 2024, el ingreso corriente promedio trimestral por hogar a nivel nacional se sitúa en $77,864 pesos. En Guanajuato, este promedio alcanza los $74,545 pesos, lo que nos posiciona en el lugar 17 entre las 32 entidades federativas, incluso por debajo de la media nacional.
Por otro lado señalaron en No+Pobreza A.C. que es importante reconocer el avance de Guanajuato al ser uno de los estados que más progresó en términos de ingreso durante este período.
Lo anterior, demuestra la dignidad del trabajo y el esfuerzo de las familias
guanajuatenses. Gran parte de este incremento está vinculado al aumento de los salarios. Por ello, reiteramos nuestra insistencia en la necesidad de continuar los esfuerzos para alcanzar un salario digno, estimado en $13,400 pesos por persona aportante, como un pilar fundamental para mejorar la calidad de vida de las familias.
BRECHA DE DESIGUALDAD
A pesar de una ligera disminución en la brecha general de desigualdad, la distancia entre los hogares con menos recursos y los de mayores ingresos
sigue siendo preocupante en Guanajuato. La organización explica que los datos de la ENIGH 2024 revelan que:
Los hogares del primer decil (con menores ingresos) experimentaron un aumento de $93 pesos diarios por persona perceptora. Los hogares del décimo decil (con mayores ingresos) vieron su ingreso diario incrementarse en $1,021 pesos por persona. Esta disparidad es inaceptable y subraya la urgencia de implementar políticas más equitativas.
La desigualdad es particularmente persistente entre el ámbito rural y urbano, y afecta desproporcionadamente a grupos vulnerables como las mujeres,
las personas con discapacidad y quienes se autoidentifican como indígenas. Es imperativo que las estrategias de desarrollo incluyan un enfoque
diferenciado para garantizar que nadie se quede atrás.
En cuanto a la distribución del gasto de los hogares guanajuatenses, después de los alimentos, el transporte es el segundo rubro de mayor
desembolso. Esta información refuerza nuestra convicción de que el derecho a la movilidad debe ser analizado y atendido desde una perspectiva de
derechos humanos, priorizando a quienes viven en condiciones de vulnerabilidad y enfrentan mayores barreras para acceder a servicios de transporte dignos y accesibles.