Debido a la pandemia, al cierre de empresas, recorte de trabajadores y empleados aumentó el comercio popular, porque muchos se convirtieron en tianguistas, vendedores ambulantes, crearon micronegocios afuera de sus casas, en esquinas, en lotes baldíos, en donde pudieron, para sostener a sus familias, lo cual es de gran ayuda para evitar mayores problemas sociales.

Así lo expuso el dirigente de la Línea de Fuego, Carlos Téllez Santibáñez, quien destacó que el 70 % de los tianguistas de esta organización tienen registro de pequeños contribuyentes, pero muchos se ven con la dificultad de los trámites engorrosos y burocráticos para sus declaraciones.

Dijo que el comercio popular no solo es una “válvula de escape” de las tensiones sociales, por el desempleo y pobreza, sino que ayuda a evitar mayor desintegración de familias, delincuencia, emigración al norte, porque la gente tiene una oportunidad de autoempleo y además colabora a la reactivación de la economía desde el nivel micro.

“También los tianguistas pagamos al municipio una plaza por uso diario de suelo, generamos empleo de aseo y limpieza de las calles donde nos instalamos, para el traslado de la basura al relleno sanitario, pagamos fletes de nuestra mercancía, trabajamos llueva, truene o relampaguee para llevar los productos básicos a las familias cerca de sus casas en las colonias”, indicó.

El líder de Línea de Fuego expuso que en ocasiones hay quien critica al comercio popular como competencia desleal al comercio establecido o centros comerciales y empresas, porque dicen que ellos sí pagan impuestos.

“La verdad es que nosotros también pagamos a nuestra capacidad y cumplimos una función social y económica importante a nuestro nivel, no vamos en contra ni somos enemigos, somos un complemento en la economía global y en la cultura de consumo”, aseguró Carlos Téllez Santibáñez.

Señaló que está pendiente la tarea de los diputados de promover la reforma fiscal en la que se restituya el Régimen de Pequeños Contribuyentes (Repecos) en lugar del Régimen de Integración Fiscal (RIF), para pago de impuesto más justo, más ágil, más simplificado, menos engorroso y menos burocrático, lo cual es una demanda no solo de los tianguistas, sino de las micro y pequeñas empresas.

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