
“A veces los posibles papás ven la adopción como una posibilidad de llenar huecos o salvar matrimonios, sin saber o valorar la importancia de ofrecer una familia. Es importante cambiar ese chip, porque muchos piden la adopción con esa idealización”, destacó.
“La adopción es posible en medida de que tengamos un enfoque de dar amor y ordenar nuestro corazón a niñas, niños y adolescentes que tienen la gran necesidad de tener un hogar, pero no para satisfacer mis necesidades de adulto o de pareja”, recalcó.
Dijo que lo ideal para cualquier niño es estar con sus padres en familia; con alguno de ellos, o con los abuelos o con los tíos y que una casa hogar debe ser la última opción y solo derivado de alguna inestabilidad económica o emocional. Se debe establecer una comunicación entre sociedad y gobierno, desde las instituciones para ayudar a resolver los problemas, pero que no se considere el deshacerse de sus hijos por falta de oportunidades.
“No queremos ingresos voluntarios. Si hay un familiar que por alguna razón no pueda tener a sus hijos, hay que ayudarlo para que puedan salir adelante. “Si nos esforzamos por ser un estado donde nuestras niñas y niños vivan en familia, seremos de los mejores. Si queremos dejar un mejor mundo, hay que apostar a estos programas”, destacó.
“Necesitamos entender que lo que estamos viendo es el derecho de los niños de darles una familia; no es suficiente un gran corazón y una gran cartera”, dijo.