No deja de sorprendernos la política y los políticos en nuestro país. Habíamos creído que con un peor gobierno y un nefasto presidente como Enrique Peña Nieto, no volveríamos a tener jamás y la cruel realidad nos castiga de nuevo. El gobierno de López Obrador ha rebasado por mucho al anterior. Vemos como los grandes males de este país se multiplican por todos lados.
La corrupción desbordada como nunca antes, la impunidad hace de las suyas ante la complacencia del poder político y sus autoridades judiciales y administrativas. Qué decir de la inseguridad, que no para día tras día ante la indiferencia, tolerancia y complicidad del poder político que gobierno hoy a México. Y la violencia manifestándose en todos los estamentos sociales del país, al grado de ver escenas nunca antes vistas por mexicanos matándose y destrozándose entre ellos en un partido de futbol.
No tenemos autoridades, no hay gobierno y el vacío de poder lo ocupan los grupos del crimen organizado que han convertido a México en uno de los peores y más peligrosos lugares para vivir. AMLO completamente perdido en esa estúpida soberbia e ignorancia suprema, creyendo que gobernar es cuestión de estar hablando y hablando todos los días una serie de tonterías que dispara a diestra y siniestra, para distraer al pueblo de las cosas verdaderamente importantes y que no soluciona.
La oposición política sin aparecer, escondidos en quien sabe donde y esperando quién sabe qué, creyendo que los problemas nacionales serán resueltos por “alguien” que dará salida a los miles de conflictos diversos que vivimos los mexicanos todos los días. Pero eso sí, seguro que en los momentos electorales, aparecerán y prometerán lo de siempre y que nunca cumplen. El pueblo está solo, más solo que nunca sin que nada ni nadie ayude a detener esta grave descomposición social.
Los actos de corrupción por parte de AMLO, de sus familiares y colaboradores no terminan, al contrario… Cada día y semana un nuevo escándalo aparece en la escena nacional, ante la indiferencia del presidente que justifica sin parar los comportamientos corruptos de todos aquellos que protege y ayuda para que sigan saqueando al país. Parecería que se trata de transar sin descanso, a ver quién roba más y quién obtiene el mayor beneficio del poder que ostenta.
La constante impunidad de la clase política que gobierna el país, que no tiene el mínimo interés de castigar a nadie, mucho menos a sus socios y amigos que tienen como consigna robar hasta la saciedad, sabedores que nadie les dirá nada y mucho menos castigo alguno a sus tropelías. La inexistencia de actos de corrupción, siempre justificados por quien gobierna, sobre todo, por el presidente López Obrador, que ante sus ojos todo está bien, han convertido a México en el epicentro de las más graves violaciones de los derechos civiles y políticos.
La inseguridad y violencia imparables, el número de muertos por acciones violentas crecen cada día sin que el gobierno de la república haga algo. El país está en llamas, sin gobierno, sin oposición alguna que ayude a paliar el caos y desorden que vive la nación. La única solución real y al alcance de la mano del pueblo, es la Revocación de Mandato, es la oportunidad que tiene el ciudadano de hacer algo por México. De lo contario, nadie hará nada.
¿No cree usted?
