La zona centro del Municipio, ha crecido desenfrenadamente los últimos años trayendo consigo muchos beneficios para la ciudadanía y, a la par, varias problemáticas.
La principal, según la opinión de personas que diariamente laboran ahí, es que, dicho crecimiento rebasó la capacidad que el sitio tenía para ello.
Sin embargo, el ‘Corazón de León’, (llamado así por las 24 manzanas fundadoras de la ciudad), hoy en día alberga a miles de personas que laboran en los comercios del lugar y recibe a muchos miles más que visitan éstos mismos.
Existen personas emblemáticas de la zona peatonal que han vivido en carne propia ésta evolución; tal es el caso de Héctor Gallardo, “El último cilindrero de la ciudad”.
Sus abuelos y su padre llegaron a León hace más de 40 años, y su labor de organillero comenzó en el año de 1985, un trabajo de herencia, pues hasta su abuelo le decía: «Te va a tocar la maldición de tocar el cilindro».
“Yo empecé a tocar en el 85 y no había nadie más”, así se expresó refiriéndose al crecimiento de artistas urbanos que cada vez buscan mostrarse más a la ciudadanía y hacer su música para poder comer.
Él vive la vida laboral de un músico callejero, por lo que su organillo lo cuida mucho al ser su principal fuente de ingreso.
CRECIMIENTO ES BUENO
Héctor, reconoció que León ha traído muchas atracciones que son parte de ese crecimiento del centro, como por ejemplo el FIG, pues a las personas les gustan porque luego visitan el centro para comprar algún otro producto, como zapatos, por ejemplo.
Opinó que el crecimiento es muy bueno, aunque es consciente que puede traer conflicto y situaciones negativas, “pero siendo positivos, trae más cosas buenas que malas”, exclamó.
Aseguró que León es muy bonito y el clima no es tan extremo, pues ha trabajado en San Luis Potosí, Querétaro, Michoacán y Jalisco, y el lugar que más le gusta es la tierra de la piel y el calzado.
En tiempos de lluvia, es cuando peor le va al último organillero en cuanto a ganancias, sin embargo, le busca por otro lado cuando con su música no le alcanza.
Así mismo, a los artistas urbanos también les va mal en temporada de lluvia, pues los que tocan algún instrumento, deben cuidar que no se moje, y las personas cuando llueve no pasan por la zona peatonal.
Isaías Mora, un joven que toca la jarana jarocha, la guitarra, y la armónica, opinó para el Heraldo que no se abren las oportunidades suficientes para que los artistas urbanos destaquen y salgan de la calle.
“Lo que tenemos es hambre y no hay oportunidades. Uno tiene que andar pidiendo permiso como si fuera algo muy mal y no le es” así lo expresó Isaías, pues ha tocado en varias partes de la zona centro y pedir permiso para tocar es lo primero que tiene que hacer.
FALTA DE PLANEACIÓN
Él opinó que existen muchos colegas suyos con un gran talento y pues desafortunadamente tienen que andar en la calle pidiendo unas monedas para poder mantenerse.
De la misma manera, dijo que hace falta una planeación y un rescate de la zona centro con más enfoque social y con mayor atención a todos los ciudadanos que viven de la zona peatonal.
El crecimiento de vendedores ambulantes, también es otra de las situaciones que la zona peatonal del centro alberga de manera cotidiana.
Bryan Ezequiel Ramírez, se dedica al comercio ambulante desde hace 5 años; hoy es globero y también vende pulseras artesanales (tejidas por él).
Señaló que en los últimos años cada vez crece más el número de comerciantes que hay en el centro.
Están los que venden juguetes, chips para celulares, artículos electrónicos, frituras, entre otros.
Bryan, expresó que desafortunadamente también hay muchos revendedores que afectan a las creaciones artesanales porque las venden mucho más baratas que ellos, ya que son de origen extranjero y las compran a un precio mucho más barato, pero ya hechas, y aun así, las siguen promocionando como pulseras artesanales.
También dijo que existen algunos comerciantes que no pagan su permiso para vender y que, ellos que sí pagan una plaza para estar en el centro, salen afectados porque les quitan clientes.
PIDEN MÁS ORGANIZACIÓN
Ante esto, opinó que debería existir una organización más específica para los vendedores y que cada uno ya tuviera una cierta zona exclusiva para ellos.
En este crecimiento de comerciantes ambulantes van a la par con el crecimiento de tianguis de temporada, como por ejemplo el de alfeñiques para el día de muertos, o algunos otros que venden libros y que se colocan en la plaza fundadores a un costado de la fuente de los leones.
Esto, también genera que se produzca más basura, y José de Jesús Rodríguez, quien es barrendero de esta zona, sentenció que el crecimiento que ha tenido la zona centro también provoca que haya más basura.
Si tenía 15 botes de basura en la plaza, al día de hoy ya hay 30 botes que diariamente vacía.
Aseguró que los fines de semana, es cuando más basura hay, puesto que es cuando los comercios generan más envolturas, tickets, entre otros desechos.
A él, lo que más le incomoda o molesta en ocasiones, es cuando las personas están comiendo y tiran la basura al suelo justo cuando acaba de barrer, sin embargo, sabe y dice que no la puede dejar así, pues es su responsabilidad y su trabajo.
Por otra parte, con este crecimiento exponencial, también crece el número de personas que comen de la basura y que literalmente viven en las bancas y plazas de la zona centro de la ciudad.
SITUACIÓN DE CALLE
Iván tiene 32 años y es un vagabundo. Llegó a dormir hasta en cajeros automáticos, pero hoy en día sabe cómo ganarse la vida vendiendo paletas, dulces, o pulseras.
En entrevista con este diario, señaló que las personas que viven en esa situación de calle es porque, algunas así lo prefieren y algunas otras, realmente quieren salir adelante pero no saben hacer nada para ello.
Informó que desafortunadamente muchos de ellos caen en las drogas y se pierden en pedir dinero siempre. Aunque ante esto expresó: “Prefiero pedirte una moneda que robarte”.
El atribuye que las personas que están en la calle, muchas veces carecen de atención y lógicamente tienen una necesidad, pero el sentir que no existe para las personas, y que las que noten su existencia los juzguen, es lo peor que pueden experimentar.
Relató que tiene 2 hijas, una de 14 y una de 17 y que si él está en la calle es por gusto, porque le gusta viajar y vivir los días como si fueran los últimos y trabaja para sobrevivir y para sus hijas.
Su madre, “Mati” llevaba a muchas personas de la calle, los bañaba, los vestía, los alimentaba y luego los regresaba a la calle. Eso es lo que él considera que esas personas necesitan, un pequeño empujón para que salgan adelante, se puedan conseguir un empleo y puedan vivir alegres.
A Iván le tocó ver que muchos de los vagabundos que su madre atendía por unos días, posteriormente regresaban a darle las gracias porque habían conseguido un trabajo y de alguna manera les había cambiado la vida.
En otro sentido, otros personajes que han vivido la trasformación del centro en carne propia son los boleros de la ciudad.
INSEGURIDAD
- Isabel Negrete, bolero desde 1984 y habitante de las 24 manzanas fundadoras del municipio señaló que realmente la mayoría de las estructuras y los edificios del centro se han mantenido en su fachada que él conoció hasta hoy en día, sin embargo, los dueños si han cambiado, pues a como lo recuerda, la zona peatonal era habitacional y hoy en día es comercial.
En cuanto a temas de inseguridad en el centro, señaló que si ha habido casos y se percata cuando hay muchos policías corriendo.
Comúnmente los afectados son los mismos comercios y en menos cantidad de ocasiones algún robo a personas particulares. También dijo que de vez en cuando pasan los policías con un borrachito.
Hasta sus aseadores de calzado (los asientos donde el cliente y ellos se sientan para bolear), han sido parte de toda la evolución del centro histórico de León.
Por su parte, Teresita del Carmen Gallardo, titular de la dirección de desarrollo urbano del municipio, y responsable del consejo consultivo para la promoción y protección del patrimonio histórico de León, señaló que las 24 manzanas fundacionales de la ciudad representan un patrimonio importante que hay que cuidar.
Así mismo, los inmuebles y la arquitectura del centro histórico son importantes como patrimonio histórico de León.
Carmen Gallardo, destacó la importancia que la iniciativa privada tiene para la preservación de los edificios históricos y de la arquitectura que éstos tienen.
En ese sentido, expuso que la conciencia de los propietarios es muy importante, pues ellos tienen que identificar que es un monumento y tiene un peso histórico adicional que tienen que preservar.