Los niños indígenas, hijos de padres jornaleros originarios de Guerrero y que hoy viven en Guanajuato, recibieron a la Miss Mundo, a la que conmovieron desde que era una universitaria.
Vanessa Ponce de León, regresó con la corona al Centro Indígena Loyola, el que le despertó la sensibilidad para llevar la labor que realiza al certamen de belleza.
La Miss acompañada de autoridades de Miss Mundo, vieron de cerca a los niños indígenas, quienes los deleitaron con un acto cívico y luego un baile de Veracruz.
Los niños de segundo grado participaron con el abanderamiento y entonaron en el himno nacional en náhuatl.
La presidenta de la Organización Miss Mundo, Julia Morley, se dijo emocionada por el recibimiento de los niños.
Resaltó la importancia de su cultura, música, lengua y tradiciones, “vengo a que me enseñen lo que son, a aprender de ustedes”, manifestó la exmodelo británica.
Sobre el problema mundial de migración y la postura que han asumido algunos países de cerrar sus fronteras, evitó dar algún pronunciamiento político, al indicar que el concurso es el enfocar causas sociales de las personas que más lo necesitan, “porque los políticos van y vienen”, comentó.
En el centro Indígena Loyola, se atiene a 120 niños purépechas, náhuatl, mazahua, otomí, y tzotzil, a quienes se les dan clases en su lengua.
Los estudiantes que asisten son hijos de indígenas que se han quedado a vivir en León, que ya se establecieron en alguna de las colonias de este municipio.
“Buscamos el diálogo intercultural y que el bagaje cultural con el que ellos emigran no se pierda por la discriminación de las ciudades donde viven”, refirió la directora, Giovanna Battaglia Velázquez.
Cada año llegan al campo guanajuatense 3 mil jornaleros indígenas provenientes de la sierra de Guerrero, de los cuales un 40% son menores de edad.
Los principales municipios donde trabajan, son: León, San Francisco del Rincón, Purísima, Silao, Romita, Manuel Doblado, Valle de Santiago y Dolores Hidalgo, donde pizcan chile, cebolla y pepillo.
Puntualizó que los menores llegan a Guanajuato con padecimientos respiratorios, conjuntivitis y/o desnutrición crónica.
