Menos autos, más gente en casa, menos trabajos en industrias y negocios con la necesidad de traslados a lo largo de la ciudad.
Todo eso ha derivado en que durante el pasado trimestre, las estimaciones de calidad del aire hayan mejorado en un 25%, de acuerdo a la titular de la Dirección de Medio Ambiente de León, María del Carmen Mejía.
En entrevista con El Heraldo de León, aseguró que mejoró debido a la poca circulación vehicular y actividad humana en general, que influyó en los índices PM10, PM2.5 y de ozono.
«Se vio reflejada en los 6 sensores del municipio, principalmente en la Facultad de Medicina, o en la calle Miguel Alemán, estamos hablando en febrero, marzo y abril, esto por la dinámica que hubo».
«Estamos hablando de un 25% de disminución en concentración de contaminantes, la realidad es que la dinámica urbana se modificó de manera muy drástica, y eso se ha visto en todo el mundo», dijo.
Los sensores del municipio están colocados a una altura menor que los de la Secretaría de Medio Ambiente de Guanajuato, pero su labor resulta complementaria.
QUEMAS, FACTOR NEGATIVO
Entre ambos se notó la disminución de contaminantes en el aire, pese a que eso es sólo un factor, pues la contaminación atmosférica no proviene de una sola fuente.
«Si bien hubo una baja vehicular y una mejora, también hemos tenido otras fuentes contaminantes porque estamos en periodo de quema de basura, de lotes baldíos o pastizales de carretera», comentó.
León está en plena temporada de quemas e incendios, algunos controlados y otros alimentados por la temperatura. Todo eso incide en que la disminución no fuera como se esperaba, con la actividad humana disminuida.
De hecho, Mejía aseveró que existieron reportes de mayor producción de basura y consumo de agua, otro tema para poner atención, pues la huella ambiental es más profunda conforme al consumo desmedido.
Con la reapertura social, ¿qué hacer para evitar un impacto grande en contaminación?
«Tenemos que continuar con el programa de verificación vehicular, caracterización de contaminantes y llevarlas a una regulación», señaló.
Un factor a atender son las ladrilleras y sus labores, que Mejía reporta con un 60% de producción actual. Las que continúan están en coordinación con Medio Ambiente.
El mensaje es pues, de conciencia ambiental, pues cada actividad que se dé con la reactivación social, impactará al medio ambiente.
«Todo apunta a una reflexión de llegar a un equilibrio, porque cada impacto ambiental en una ciudad, es respuesta a las actividades humanas de todos. Nunca va a haber una acción suficiente si de manera individual no reflexionamos esta huella y actividad diaria», concluyó.



