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Conquista humana

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“Un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”.

                                                                                                                                       Neil Armstrong

El ser humano se ha caracterizado siempre por su espíritu de superación, de saber más, de lograr más, aunque en el proceso también ha cometido excesos, nada más ver cómo tenemos el planeta. Pero también se han tenido éxitos extraordinarios, uno de ellos sin duda alguna es la llegada del hombre a la Luna.

Constituyó un gran esfuerzo para los estadounidenses adelantarse en la carrera espacial que sostenían en plena Guerra Fría con los soviéticos, los que ya habían puesto el primer satélite artificial en órbita, el Sputnik, y al primer hombre en el espacio, Yuri Gagarin, entre otras hazañas.

Habiendo partido los astronautas Neil Armstrong, Edwin “Buzz” Aldrin y Michael Collins el 16 de julio de 1969 de Cabo Kennedy, Florida, finalmente cumplieron su objetivo de llegar a nuestro satélite natural apenas algunos días después. A Neil Armstrong, comandante de la misión Apolo XI, le correspondió el honor de ser el primer humano en plasmar su huella sobre la superficie lunar aquel histórico 20 de julio de 1969.

Esa conquista significó grandes avances en diferentes órdenes y no pocas controversias, algunas de las cuales aún ahora están vigentes. Son muchos los beneficios que trajo a la sociedad en general toda la investigación y desarrollo tecnológico del programa Apolo, mediante el cual el hombre llegó a la Luna. Actualmente vemos en la vida cotidiana aparatos y otros elementos que fueron desarrollados a partir de ese viaje espacial. Así tenemos diversos aislantes, detectores de gases peligrosos, pañales desechables, diferentes filtros de agua, el mecanismo de diálisis renal, el termómetro digital auditivo, el velcro, herramientas inalámbricas, los monitores cardíacos y un larguísimo etcétera. Definitivamente que la exploración espacial ha impulsado el progreso de nuestro entorno en formas en las que nunca nos detenemos a pensar.

Los estadounidenses, así como los soviéticos, se beneficiaron enormemente de los científicos nazis y sus investigaciones al término de la Segunda Guerra Mundial, lo que ayudó a sus respectivos proyectos espaciales. El caso más destacado es el de Wernher von Braun, uno de los investigadores consentidos de Adolfo Hitler. Von Braun recibió apoyo total para sus trabajos con cohetes, por lo que diseñó varios, entre ellos el conocido como V2, misil con el que se atacó a las poblaciones de naciones aliadas que peleaban contra Alemania durante la última etapa de la Segunda Guerra Mundial. Uno de los blancos preferidos hacia donde se dirigió el V2 fue Inglaterra, donde causó grandes estragos. Se cuentan por miles las víctimas inocentes que en diversos países fueron muertas por el V2 creado por Wernher von Braun y puesto al servicio de la ambición nazi.

Las personas que laboraban en las fábricas que producían los misiles balísticos de von Braun no eran otros que prisioneros de campos de concentración. Al hablar de lo vivido en esos lugares, uno de aquellos trabajadores señaló que al constructor de cohetes se le podía ver caminando entre los cadáveres de los cautivos que eran acumulados para deshacerse de ellos.

En los juicios de Núremberg se condenó a muerte y a prisión a muchos nazis, pero los que le eran de utilidad a los Estados Unidos de América pasaron a vivir cómodamente a esa nación para seguir desarrollando sus trabajos con todas las facilidades, tal fue el caso de von Braun. No importó que sus armas asesinaron a miles de civiles, lo que a los estadounidenses les interesaba era apropiarse de los éxitos científicos y tecnológicos nazis, la misma finalidad tenían los soviéticos. Von Braun no tuvo problema alguno para interactuar con el Führer, posando con él para los fotógrafos y posteriormente hacer lo mismo con los mandatarios de la tierra de las barras y las estrellas, ni éstos tampoco tuvieron empacho en darle gusto.

Pues bien, ya en Estados Unidos de América, von Braun fue de los principales impulsores de las tareas para poner un hombre sobre la faz lunar. Sus inventos y su guía lograron hacer realidad lo que para muchos era solamente un sueño. Baste mencionar que él es el padre del famoso cohete Saturno V, vital para que se llegara a la Luna.

Con celebraciones, polémicas, recuerdos de la Guerra Fría y mucho más, arribamos al 50 aniversario de que la humanidad, representada por Neil Armstrong, se posara en la Luna. Desde ese momento hasta hoy ha habido adelantos gigantescos en ciencia y tecnología, preparándose ya nuevas misiones tripuladas, las que nos llevarán a sitios a los que actualmente sólo conocemos por las fotografías y videos de las sondas espaciales. La pregunta es, como escribió Amado Nervo, “¿Quién será, en un futuro no lejano, el Cristóbal Colón de algún planeta?”.

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