
El Barrio del Coecillo vivió desde muy temprano la representación del Viacrucis viviente. En su edición número 41, católicos y vecinos se dieron cita la mañana de este viernes 3 de abril en las inmediaciones del Templo de San Francisco de Asís para presenciar uno de los momentos más significativos para la fe católica: el juicio injusto, la crucifixión y la muerte de Jesús.
En esta ocasión, fue Luis Ortega quien personificó a Jesús. Luis forma parte de la comunidad del Coecillo y, con fe y devoción, entregó todo de sí en su interpretación.
Minutos después de las 10 de la mañana, el viacrucis dio inicio en el Instituto Leonés con rumbo a la calle Fray Daniel Mireles. Durante el trayecto, el contingente recorrió diversas calles del barrio, acompañado por miles de fieles.
El intenso sol marcó gran parte de la jornada, obligando a los asistentes a resguardarse con sombrillas, gorras y cualquier objeto que les permitiera mitigar el calor mientras seguían de cerca la representación.
A lo largo del recorrido, miles de personas se congregaron en las calles del Barrio del Coecillo, ocupando banquetas, esquinas y azoteas, con el objetivo de no perder detalle de esta tradición que cada año reúne a la comunidad.
Durante la escena de los azotes, la indignación de los asistentes se hizo evidente ante el castigo que recibía Jesús, representando el sufrimiento que, de acuerdo con la fe, cargó por los pecados de la humanidad.
El momento en que cargó su propia cruz conmovió a los presentes, al simbolizar el camino hacia el lugar donde finalmente sería crucificado.
El viacrucis concluyó en el Templo de San Francisco de Asís, donde se representó la crucifixión y muerte de Jesús. Posteriormente, el cuerpo del Nazareno fue colocado en el sepulcro, cerrando así la representación.