Trabajadores de la construcción siguen con la tradición del Día de la Santa Cruz, a quien se encomiendan año con año para la protección de su trabajo.
Desde muy temprano en la mayoría de las construcciones del municipio, las flores y listones de colores que adornaban las cruces, hicieron gala de su presencia en el punto más alto de la obras de Purísima del Rincón.
La bendición a las tradicionales cruces del Día del Albañil en los diferentes templos de la ciudad, comenzaron desde un día antes a la festividad para que los trabajadores de la construcción que prepararon con tiempo su cruz decorada, pudieran colocarla a primera hora del día en la parte más alta de la construcción, y proteja el trabajo y vida de los responsables de la obra.
Desde la cruz comprada a artesanos locales, hasta la más elaborada y grande cruz de madera de mezquite hecha por el ‘maistro’ de la obra, pasaban de a una por una por los altares para ser bendecidas por el padre y así poder seguir trabajando un año más, bajo la protección de la Santa Cruz.
“Ojalá este año nos vaya muy bien bajo la protección de la Santa Cruz y que nos dé más trabajo para seguir adelante” comentó el maistro Juan Aldana, quien acompañado de uno de sus chalanes colocaron la cruz que él mismo fabricó, en uno de los catillos de los departamentos que estaban construyendo.
En la obra del maistro Juan, así como en muchas de las construcciones de la ciudad, es una costumbre que los arquitectos responsables de la obra hayan pedido a sus trabajadores sólo trabajar medio día, para después reunirse y disfrutar de la comida en celebración a la Santa Cruz. En la celebración no faltaron las carnitas y el cartón de cervezas que «el arqui se discutió», donde convivieron juntos en mesas improvisadas con puntales, desde el chalán hasta el dueño de la obra al ritmo de unas buenas cumbias.
