
Los habitantes de callejones de la zona centro, donde la violencia e inseguridad ha ocasionado una severa problemática social han decidido confiar la seguridad personal y comunitaria en la figura del Señor de la Buena Muerte, que se venera en el callejón de Llanitos de Salgado.
En este callejón, los actos de violencia, como robos y asaltos a mano armada contra personas y casas habitación presentaron un marcado incremento hace unos meses y ahora las cosas han cambiado y los vecinos lo atribuyen a las peticiones que hicieron a la figura religiosa de su devoción.
Ubicada, en el número 24 del callejón ya señalado, la capilla, en honor de esta deidad es una muestra de la fe y devoción de las personas, que la mantienen limpia y brillante, lo que la ha vuelto más atractiva y a la vez ha aumentado su confianza y muestras de respeto.
“Hace poquito todavía, todo esto su puso muy feo y había muchos robos y asaltos, pero la gente comenzó a juntarse y muchos en los rezos pidieron al Señor de la Buena Muerte para que eso se acabará y la verdad ya cambió”, dijo Guillermina Huerta.
Esta mujer es hija del señor Guillermo Huerta, que en la lejana década de 1960 comenzó la construcción de la capilla y ahora se ha convertido en un referente de la fe de las personas este callejón y otros de la zona como: el Bosque, Gritería, Tajito dela Gloria, entre otros.
Entrar en la capilla es en realidad acceder a un espacio religioso, que tiene un misticismo y una naturalidad propia, con un santo de tamaño real, que, por su calidad en su hechura, no le pide nada al de cualquier templo de la ciudad.
Los vecinos por ahora, esperan que regresen los tiempos de esplendor y reconocimiento del santo al que festejan cada día 3 de mayo y que la misas, los rosarios y demás actos religiosos les alejen la violencia e inseguridad.
La señora Huerta consideró que las personas que se dedican a andar robando, asaltando y demás situaciones que crean violencia no tienen paz interior y les hace falta acercarse a Dios y tener fe para lograr cambiar.
Estos asentamientos fueron el objetivo de operativos y diversas medidas de seguridad, por parte de la policía preventiva hace algunos meses para prevenir los actos ya descritos, lo que junto con sus rezos y oraciones los ayudaron.
“Uno debe de tener fe, la gente que viene a los rosarios, a la misa cuando hay piden porque no haya violencia y pues parece que, si nos están escuchando”, afirmó.
Entre el ir venir de las personas que viven en este callejón y quienes lo hacen en los callejones vecinos, la sensación de inseguridad ha cambiado y ahora, muchos se acercan a la oración para que todo siga mejorando.



